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- EX DIRECTOR AEE DICE CONVERSIÓN A GAS UNIDADES CENTRAL SAN JUAN ES DE ALTO RIESGO Y NO RENTABLE ECONÓMICAMENTE
Justo González asegura que Genera no tiene un problema de fondos y si "un problema sistémico de contratación y retención" para procurar una plantilla laboral estable, requisito indispensable para mejorar la "fiabilidad de la flota de generación". Por Carmen Enid Acevedo Bonita Radio El ex director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Justo L. González, emitió un voluminoso informe en el que reafirma la posición del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) de no darle paso a la gasificación de unidades de la antigua Central Termoeléctrica de San Juan, por considerarlo de alto riesgo y no viable económicamente. En el informe sobre generación, público en el portal de NEPR, con 44 páginas, anejos de sobre 600 y con fecha del 17 de octubre, Gonzalez dijo que constató sobre el terreno, el hallazgo traído por el informe de ingeniería independiente de Sargent & Lundy (S&L) de noviembre de 2020 que recomendó al NEPR que las unidades térmicas de vapor (unidades 7-10) se retiren del servicio y se sustituyan, concluyendo "que el mantenimiento y las reparaciones previstas no serían rentables para continuar con su funcionamiento". Ingeniero Justo González. Hasta la semana pasada la posición pública de GeneraPR , a través de su vice presidente de asuntos públicos y de gobierno, Iván Báez, era que la corporación está lista para la conversión y sólo esperan por el NEPR. Iván Báez, VP de GeneraPR (Foto captura Video Teleonce) En agosto, el Zar de Energía, Josué Colón, solicitó enmiendas a la Ley del NEPR para el ente independiente sólo se dedique a asuntos de tarifas y no se inmiscuya en las áreas de mantenimiento y proyectos de construcción en las centrales de generación y se refirió a la conversión a gas de la Central de San Juan como un proyecto necesario para bajar los costos de operación y lo catalogó como efectivo técnicamente. Sin embargo, González es disiente de la posición de su colega Colón en cuanto a la viabilidad y rentabilidad de gasificar la Central de San Juan. Josue Colón en una visita a Palo Seco en Toa Baja en agosto pasado junto al representante, Victor Parés. Foto: Yadiel Pérez, EV Quien fuera el primer director de la AEE bajo la administración de Ricardo Rosselló Nevárez y candidato a la alcaldía de Juana Díaz por el Partido Nuevo Progresista (PNP) en las pasadas elecciones - confirma la de S&L, sobre la no rentabilidad de la conversión a gas ya "que estas unidades presentan un deterioro físico significativo debido a la corrosión, a procedimientos de parada inadecuados y a daños existentes en las turbinas que ponen en duda su vida útil restante”. Llamó la atención de que es una infraestructura de la década de 1960, y que están en malas condiciones, "debido principalmente a un diseño de estructura abierta que no es adecuado para el agresivo entorno costero". "Destaco el mal estado de la unidad 10, como se evidencia en mis visitas de campo, que ha estado fuera de servicio durante aproximadamente cuatro años, no se almacenó adecuadamente y no se espera que vuelva a funcionar. Además, la propuesta de convertir las unidades 7-10 de San Juan es un proyecto de alto riesgo", planteó. González fue específico tanto con relación a los riesgos de seguridad como al rendimiento térmico al traer que las calderas de la Planta fueron fabricadas "para quemar fuelóleo pesado (Bunker C) y que su conversión para quemar gas natural altera el equilibrio de transferencia de calor y la dinámica de combustión del horno". Página 37 del Informe del Ingeniero, Justo González. "En las condiciones actuales, dichas conversiones podrían aumentar los riesgos de seguridad asociados a la estabilidad de la llama, la configuración del quemador y el control de la presión del horno. Para lograr un equilibrio térmico adecuado, sería necesario realizar modificaciones costosas y de gran envergadura en la infraestructura de la caldera, como nuevos quemadores, sistemas de control y materiales refractarios, con el fin de adaptarse a las diferentes características de combustión del gas natural, que son distintas de las del Bunker C. Estos cambios suelen reducir la capacidad de combustión total de la caldera y, en consecuencia, su potencia. Además, la alteración de la temperatura de la llama y del patrón de transferencia de calor por convección puede degradar la integridad de los materiales existentes, lo que requiere la actualización de las piezas sometidas a presión y otros componentes para mantener un funcionamiento seguro y eficiente", puntualizó. "Estas modificaciones implican un elevado coste de capital, introducen un riesgo operativo adicional y probablemente darían lugar a una reducción permanente de la producción de la unidad debido a las limitaciones fundamentales del diseño en cuanto a la tasa de calor". GENERA ES "INEFICIENTE" EN EL MANEJO DE LA FUERZA LABORAL QUE OPERA LAS GENERATRICES El informe de González también entra en materia del manejo laboral de la privatizadora advirtiendo que no tiene un problema de fondos y si "un problema sistémico de contratación y retención" para procurar una plantilla laboral estable, requisito indispensable para mejorar la "fiabilidad de la flota de generación". La corporación "ha operado sistemáticamente con una plantilla de aproximadamente 100 empleados menos de lo que prevé su presupuesto. Esta diferencia persistente entre la plantilla presupuestada y la real demuestra que el principal obstáculo no es la falta de fondos, sino un problema sistémico de contratación y retención", señaló el Ingeniero. Alegó que a base de la información provista por GeneraPR "los gastos históricos sugieren un patrón en el que el gasto inferior al previsto en el presupuesto de mano de obra directa se ha compensado periódicamente con un gasto superior al previsto en el presupuesto no laboral, que financia el trabajo subcontratado. Esta dependencia histórica de los contratistas para cubrir las carencias de personal parece contradecir la estrategia prospectiva declarada por Genera de reforzar las capacidades internas y reducir la dependencia de terceros proveedores". En torno a la productividad de la mano de obra, González agregó que la tasa "de ausentismo en Genera sigue siendo entre dos y cinco veces superior al índice de referencia del sector de los servicios públicos, que se sitúa en torno al 2,4%, lo que entiende "supone una enorme pérdida de capacidad productiva". "Si redujera su ausentismo hasta la media del sector, Genera podría recuperar el equivalente a más de 50 empleados a tiempo completo sin necesidad de contratar a ninguna persona nueva", destacó en el informe donde recomienda que se le otorgue a la privatizadora "el presupuesto restringido para gastos operacionales de mano de obra. Planteó que no es "una limitación" sino la financiación adecuada y necesaria para la privatizadora "se centre en la tarea más inmediata y crítica: aumentar la fiabilidad de la flota de generación. El logro de este objetivo esencial depende de que se resuelva la falta de personal que ha afectado a la organización". González alegó que ese presupuesto limitado "asigna fondos suficientes para que Genera corrija sus ineficiencias internas y construya una plantilla estable y completa, que es el requisito previo esencial para mejorar la fiabilidad de la flota de generación". El Ingeniero jubilado de la AEE en el 2018 sostuvo además que "la aprobación del presupuesto óptimo para gastos de funcionamiento laborales no resolvería estas deficiencias fundamentales en materia de mano de obra. La principal diferencia entre los dos escenarios es que el presupuesto óptimo tiene en cuenta los posibles costes futuros de un convenio colectivo y una plantilla sindicalizada, y no un aumento de los recursos dedicados a resolver los problemas inmediatos de contratación, retención o absentismo que afectan directamente a la fiabilidad. Por lo tanto, proporcionar el presupuesto restringido es la medida más prudente". "Este gasto crónicamente insuficiente en su presupuesto laboral aprobado plantea serias dudas sobre la capacidad de la empresa de servicios públicos para desplegar eficazmente un presupuesto sustancialmente mayor, tal y como se solicita en el escenario óptimo". El experto, contratado por MaXeta, dijo categoricamente a la NEPR que "debe evaluar la razonabilidad del costo en el contexto de la incapacidad histórica de Genera para cumplir con su plantilla presupuestada y sus altas tasas de ausentismo. Estos factores informan la relación entre costo y beneficio, evaluando si el aumento de la financiación se traducirá en una mejora de la productividad y fiabilidad. Por último, la ejecutabilidad es un criterio clave; concretamente, si Genera ha demostrado su capacidad para gestionar eficazmente la plantilla financiada en cualquiera de los dos escenarios". Ayer, Bonita Radio publicó un video de una vista de los comisionados del NEPR con el encargado de la flota de generación en Genera, el ingeniero Hugal Rios Mera, en la que dejó establecido que la privatizadora "está en quiebra" en aparente referencia a su matriz, New Fortress Energy. Precisamente ese dato ha sido traído por la Junta de Control Fiscal en torno a la actividad de NFE en el muelle de San Juan que supone un monopolio para la venta del gas al gobierno, mientras su subsidiaria Genera es la privatizadora de la generación. El Vice Presidente de Asuntos Públicos y de Gobierno de Genera, Báez, dijo a Bonita Radio que no tenían comentarios sobre el informe por no haberlo visto y aún cuando lo vea, "nos reservamos el derecho de no comentar".
- 'EL REY DE LA MIERDA: TRUMP Y SU BARROCO EXCREMENTICIO
El video realiza la fantasía secreta del capitalismo contemporáneo: ver al amo gozar impunemente. Trump, convertido en caricatura autoconsciente, no niega su obscenidad; la eleva a estética nacional. Su “reinado de mierda” no es una parodia involuntaria, sino la verdad del sistema que lo produjo: un poder que goza ensuciando el espacio público mientras promete limpiarlo. Eliseo R. Colón Zayas Presidente Periodismo 21 El video de Trump arrojando mierda, una mezcla Inteligencia Artificial, de estiércol y supremacía, sobre los manifestantes de la marcha No King es el último retablo del barroco excrementicio, esa estética que sustituye la verdad por el excremento. En esta corte virtual, el poder ya no habla: defeca. La mierda se convierte en política de Estado, en iconografía digital de dominación. El barroco clásico recubría la fealdad con oro; el barroco neoliberal la pixeliza en HD. Donde antes había éxtasis religioso, ahora hay un avatar divino que eyacula lodo patriótico sobre los súbditos. El video que subió el presidente Donald Trump en sus redes sociales a propó de las masivas protestas #NoKings Trump no necesita argumentos: su “performance fecal” basta como alegoría del orden que impone, la comunicación reducida a vómito y la autoridad a algoritmo. El video realiza la fantasía secreta del capitalismo contemporáneo: ver al amo gozar impunemente. Trump, convertido en caricatura autoconsciente, no niega su obscenidad; la eleva a estética nacional. Su “reinado de mierda” no es una parodia involuntaria, sino la verdad del sistema que lo produjo: un poder que goza ensuciando el espacio público mientras promete limpiarlo. En su libro Heaven in Disorder , el filósofo Slavoj Žižek sostiene que Trump no representa el colapso del orden liberal, sino su verdad obscena revelada. En este caso, la mierda y la risa digital son su epifanía. El excremento, ese resto que el neoliberalismo intenta eliminar, se convierte aquí en símbolo de autenticidad: “miren, no soy político, soy mierda real” . El populismo trumpista se expresa, pues, como pornografía del poder, donde la materia fecal sustituye al argumento y el vómito se confunde con la verdad emocional. El video es la apoteosis de la lógica comunicacional donde el sujeto neoliberal se corona a sí mismo rey de la mierda, estetiza el exceso y convierte el desecho en significante de autenticidad. El barroco clásico recubría la fealdad con oro; el barroco neoliberal la convierte en espectáculo viral. Ya no hay diferencia entre el altar y el feed , entre el púlpito y el algoritmo. En esa escena, Trump se eleva como el Bernini de la mierda: un genio de la saturación, un escultor del exceso, un papa digital de la inmundicia. El arte ha muerto, viva el GIF. Trump es el nuevo Bernini de la desinformación, construye catedrales de estiércol sobre el vacío simbólico. Cada gota de mierda que cae sobre los manifestantes no es censura, sino branding ; no represión, sino engagement . La política ya no se articula en el discurso racional, sino en la viralidad de lo repugnante. En otras palabras, Lo que en otro tiempo habría sido sátira política, hoy es campaña de marketing. Lo repugnante vende, y la mierda lleva al engagement . Como señalé en Matrices culturales del neoliberalismo: Una odisea barroca , el neoliberalismo no es una ideología racional sino un teatro de seducción, un “ecosistema comunicacional” donde el poder se vuelve espectáculo y el espectáculo se vuelve excremento simbólico. Trump lo entendió mejor que nadie. La política es ahora una máquina de compostaje mediático. Cada insulto, cada “shitpost”, cada “verdad alternativa” es abono para la marca personal. El barro no ensucia: fideliza . Mientras los manifestantes claman “No King”, el algoritmo celebra al monarca del caos con millones de visualizaciones. En el barroco excrementicio, el poder no se justifica: se goza. El público, entre divertido y fascinado, comparte el video. Ríe, comenta, y al hacerlo confirma su pertenencia al rito. En la liturgia de la mierda, todos participamos: unos lanzan, otros reciben, y la mayoría da like . La mierda se convierte en comunión. Pero, no vayan a pensar que los likes , la fidelización y el engagment a la mierda de Trump no tienen una versión boricua del barroco excrementicio. En Puerto Rico, Jenniffer González ha entendido bien la estética del fango. Su campaña se alimenta del exceso, de la sobreexposición, del espectáculo populista que convierte la vulgaridad en autenticidad. En un país donde la política se ha vuelto reality show a lo Maripily, González aparece como la influencer de la cólera, la heredera criolla de la mierda trumpista. No necesita ideas: tiene branding . Cada vez que posa junto a un cerdito en campaña o lanza indirectas desde un podio, el barro simbólico se activa. Su asesor de imagen, el mismo de Maripily, ha comprendido lo esencial: el escándalo vende más que el argumento. Es la lógica del fango glitterizado : mientras más grotesco el gesto, más auténtico el personaje. González no propone: postea. Por su parte, Thomas Rivera Schatz lleva años perfeccionando la retórica fecal como arte político. Cada intervención suya en el Senado es un acto performativo: un exabrupto que dice en voz alta lo que el sistema neoliberal siente, pero no confiesa. Si Trump arroja mierda digital sobre sus opositores, Rivera Schatz lanza estiércol verbal desde el estrado. Ambos convierten el insulto en espectáculo, el cinismo en virtud y la grosería en mecanismo de identificación popular. Sus discursos, como los de Trump, producen placer precisamente porque no ofrecen razón alguna. Son el equivalente político del “tirar lodo” literal: la catarsis del barro como sustituto de la política. En ambos casos, el fango funciona como lenguaje de autenticidad en un mundo saturado de simulacros. El barroco excrementicio no termina en el líder; se reproduce en su feligresía digital. Los comentarios en la prensa —una mezcla de bots patrióticos, fans destacados automatizados y cruzados del algoritmo— continúan la tarea de su amo simbólico. Desde los foros de la prensa digital hasta los muros de Facebook, la prosa intestinal fluye sin interrupción: insultos disfrazados de opinión, textos generados por IA que defienden a los “patriotas” y ataques sincronizados contra cualquier disidencia. Como si la mismísima cloaca hubiese sido democratizada, los devotos del barro reproducen el gesto de su rey: defecan en los comentarios y le llaman debate. Allí, entre los “independejos”, “comunistas de clóset” y “tilapias que no leen”, se consuma la comunión del fango de la feligresía digital de los PNP. La política se convierte en hilo de comentarios: un coro de voces anónimas que aplauden al monarca mientras chapotean en su misma mierda Žižek tenía razón: vivimos en un mundo donde el cinismo ya no disfraza la verdad, sino que la celebra. Y la mierda, ese residuo final de la modernidad, se ha convertido en el nuevo lenguaje de la autenticidad. Trump, sin saberlo —o sabiéndolo demasiado—, ha coronado al neoliberalismo con su excremento: un imperio donde el lodo brilla, el cinismo emociona, y la mierda tiene buena iluminación.
- DESARROLLADOR HOTEL HARD ROCK SAN JUAN ACTIVO DE ESCÁNDALO 'DONOR GATE' CASA BLANCA BILL CLINTON
Por Carmen Enid Acevedo El desarrollador del proyecto que se ha catalogado como "disneyficación" de la zona portuaria de San Juan, fue parte de la pesquisa que llegó al Congreso y que colocó al ex presidente Bill Clinton, reuniéndose con donantes para tomar café, cenar y hasta dormir en la Casa Blanca, operación que logró la recaudación de $26.5M para la campaña a su reelección en 1996. Esa costó, según el entonces Presidente, sobre $2Mil millones. En la historia del escándalo que destapó la televisión pública de Estados Unidos, (PBS por sus siglas en inglés) y que puso en jaque al presidente del Comité Nacional del Partido Demócrata entonces, Down Fowler (RIP 2020), se registra el nombre de Ruben Vélez Lebrón , ingeniero oriundo del barrio Machuchal de Sabana Grande, hoy de 91 años, un reconocido donante del Partido Popular Democrático (PPD) y amigo personal del ex gobernador, Rafael Hernández Colón. Vélez Lebrón es el principal promotor de un mega hotel en la zona portuaria de San Juan a desarrollarse en tres parcelas propiedad del gobierno de Puerto Rico y que serían enajenadas a su favor y de otros inversionistas de Ponce y Estados Unidos, por los próximos 30 años. La transacción de los terrenos se dio entre el Ingeniero y la administración del ex gobernador Alejandro García Padilla en noviembre de 2016, dos semanas después de las elecciones generales en las que el PPD perdió el poder gubernamental. En 1998, la pesquisa periodística del periodista Bill Moyers para el programa de investigación Front Line en PBS lo ubicó en grabación de audio y video en uno de dos cafés que tomó con el presidente Clinton, a donde llegó junto a otras 531 personas, que terminaron donando $26.5M a esa campaña a un ritmo aproximado de $50K por persona. En ese momento, los estrategas de la campaña a la reelección de Clinton, identificaron un esquema a seguir para llenar las arcas y financiar la misma. Visitantes que pasarían la noche donde dormía Abraham Lincoln y cafés en la histórica Sala de Mapas. Todo gracias a las listas de invitados enviadas desde el DNC. En dos de esos encuentros privilegiados, estaría Vélez Lebrón. A la pregunta de Moyers a Fowler, en 1998, sobre el acceso al poder del empresario puertorriqueño, si lo hubiera tenido si era un simple comerciante de San Juan, el ejecutivo del DNC le dijo: "probablemente no". Moyers increpó "las personas con dinero no deberían poder comprar más democracia que las personas sin dinero" a lo que Fowler asestó: "pero lo hacen, y todos lo sabemos". El 'liason' entre la campaña del PD y la Casa Blanca fue, según la pesquisa periodística, Harold McEwen Ickes, Jefe de oficina del Presidente. Tanto él como Fowler comparecieron a las vistas congresionales denominadas 'Donor gate". Al café del 18 de junio de 1996 en el "map room" de Casa Blanca, también asistieron el entonces alcalde de San Juan, Héctor Luis Acevedo; el abogado e influyente donante Popular, Miguel Laussell y el doctor Richard Machado, entonces director ejecutivo del Partido Demócrata en la Isla, otro donante del PPD y del PD. En un primer café, el 21 de junio de 1995, Vélez Lebrón figura solo en la lista oficial de la Casa Blanca. La transcripción del video publicado por PBS el 6 de octubre de 1998 y que no está disponible en su archivo digital, establece que en el café, Vélez Lebrón le ofreció a Fowler "cinco cheques" como donativos a la campaña de Clinton. La transcripción es parte de la memorabilia de Moyers en su blog profesional. Fowler le admite al periodista que la campaña de Clinton le pidió a Vélez Lebrón " nos ayudara a recaudar algo de dinero. Los ciudadanos no entienden estos tecnicismos. No, que yo sepa, él nunca, nunca habló con el Presidente sobre su dificultad, y su dificultad era atroz. Quiero decir, había estado callado en la burocracia durante 15 años. Creo que Rubén Vélez merecía algo de ayuda" Según reportaje de la revista Newsweek por los años en que tomó café con el Presidente, Vélez Lebrón tenía interés en la adquisición de un terreno para el desarrollo de viviendas de interés social transacción en la que mediaba el Departamento de Vivienda Federal (HUD, por sus siglas en inglés). Newsweek publicó en noviembre de 1997 que Vélez trataba de proteger - a la llegada del gobierno de Pedro Rosello - "$23 millones en contratos para operar 22,000 unidades del programa de vivienda pública. Y, un acuerdo para comprar 52 cuerdas de tierra propiedad del municipio de San Juan por $8.3 millones, menos de la mitad de su valor de mercado. según una tasación posterior". En esa historia se hace mención de que el Ingeniero habría contratado los servicios de Susan Thomases, abogada y amiga de Bill y Hillary Clinton, que le consiguió una reunión con el jefe de oficina del entonces secretario de Vivienda Federal, Henry Cisneros. En 1996 - año del café con Clinton - el gobierno federal accedió, por un momento, a que Vélez Lebrón pagara el terreno en un período de cinco años., Andrew Cuomo, hasta hace un año gobernador de Nueva York, se negó a honrar la venta y la prensa estadounidense se cuestiona si fue porque Vélez Lebrón fue grabado en video tratando de entregarle cinco cheques de donativos a Fowler en Casa Blanca. La revista Time también publicó una historia relacionada a las conexiones del donante en Washington y la contratación de cabilderos para esos efectos. PARECIDOS EN TRANSACCION PROYECTO HARD ROCK CAFE EN ZONA PORTUARIA SAN JUAN El contrato con la empresa Plaza La Marina LLC propiedad de Vélez Lebrón - registrada en febrero del 2016 - y que desarrollará el mega hotel, se dio el 22 de noviembre de 2016, a 14 días de las elecciones generales en las que perdió la gobernación el PPD, así como el control de la Legislatura. El desarrollo de las parcelas de terreno del gobierno de Puerto Rico en la zona portuaria de San Juan, fue parte de tres transacciones que se dieron entre el 2015 y el 2016 por parte del entonces administrador de la Autoridad de Tierras (AT) de Puerto Rico, Luis Rivero Cubano, que incluso firmó la intención de proponer un hotel en la actual sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña. A 33 años de que desarrollara el concepto que le habría costado a su compañía, "Paseo Portuario" y a la firma de arquitectos, Milton Ruiz y Asociados, el premio de Excelencia en Diseño Urbano 1991 de la American Institute of Architects", Vélez Lebrón está frente a un desarrollo, que se entiende como la "disneyficación" del área portuaria de la Ciudad Amurallada. Un concepto de diseño que incluso le puede costar a San Juan la designación de la zona como Patrimonio de la Humanidad, conferido por la UNESCO. Tras la alegada intervención del Instituto de Cultura Puertorriqueño, se dijo que los proponentes rediseñan la fachada del proyectado hotel que fue traído a la atención pública por medios tradicionales como "proyecto ambicioso". El Centro de Periodismo Investigativo, en cambio, profundizó en los cambios de política pública que se intentan establecer en el litoral de la Isleta de San Juan con el desarrollo de proyectos que propondrían "una Bahía de San Juan solo para turistas". En el 1991, el proyecto de redesarrollo de la zona que eliminó incluso prostíbulos instalados allí desde la década del 60, da al traste con la expresión de Hernández Colón de que el proyecto, desde su estética y función urbanística, "reflejará muy bien cómo somos y cómo queremos vivir los puertorriqueños". De allá a esta parte, Vélez Lebrón cambió de opinión. Hasta el momento desarrollaría, en unión a sus socios en diseño, Harbor Bay Development Group, Inc. de los empresarios Abel Misla Villanueva y Joel Rodríguez y Stonecrest Partners - cuyo presidente, David Weibel, es beneficiario de la Ley 60 - un mega hotel de 12 pisos, piscinas y Casino en las parcelas donde hoy se estacionan visitantes y empleados del Departamento de Hacienda. El diseño se distancia totalmente de lo que en aquél momento fueron las palabras de elogio que tuvo RHC para el concepto. "Han sido de intenso trabajo los meses transcurridos desde mi pasada presentación del proyecto, tanto para el gobierno como para la compañía desarrolladora Paseo Portuario esfuerzos que hoy se concretan en la firma del contrato, y que muy pronto se concretarán .en el extraordinario desarrollo urbanístico que transformará este histórico Puerto de San Juan. Aquí veremos surgir un vecindario nuevo y completo, con viviendas, oficinas, tiendas, diversión, parques y paseos --nueva vida a este lugar--, y todo ello con gran sentido estético y urbanístico". De hecho, al día de hoy Vélez Lebrón tiene oficinas y reside en uno de esos proyectos de vivienda, el edificio Reina de Castilla parte de lo que desarrolló con la corporación Harbor Plaza. “No estamos en contra del desarrollo. Lo que estamos es en contra del desarrollo absurdo...el desarrollo tipo Disney, que es una careta y atrás no tiene nada”, dijo a los periodistas, Maricarmen Rivera Sánchez y José Orlando Delgado Rivera , Margarita Gandía, reconocida corredora de bienes y raíces y vecina del Viejo San Juan. (El término 'disneyficación' fue acuñado en 1991 por el profesor universitario Peter K. Fallon que notaba la transformación de "un lugar real" eliminando su carácter original "para ser sustituido por una versión higienizada y desinfectada del mismo ") El ingeniero Vélez Lebrón tiene como socios a Weibel y al arquitecto Misla Villalba, dueño Melía en Ponce. David Weibel, estadounidense favorecido con Ley 22 desde el 2018 y socio en proyecto Hard Rock Café, San Juan. Arquitecto Abel Misla Villanueva, socio del proyecto HR San Juan POPULARES QUE VIABILIZARON LA PRIVATIZACION DE PATRIMONIO HISTORICO EDIFICADO La transacción que propone un cambio total al entorno histórico de San Juan no fue la única que se dio en la administración de García Padilla. Una segunda transacción, también firmada por el director de la Autoridad de Tierras, Rivero Cubano, se dio el tres de noviembre del 2015, a favor de Casa Provincial LLC, para vender la antigua sede del Departamento de Estado, un edificio de la Real Intendencia ubicado al lado oeste de la Plaza de Armas , específicamente en la Calle San José. "En el siglo xviii este edificio albergaba el presidio del Cuartel de Artillería San Carlos. En 1850 se rehabilita para albergar la Real Intendencia. El edificio de la Diputación Provincial fue construido entre los años de 1849 y 1851 para albergar un mercado en la esquina norte de las calles San José y San Francisco, junto a la Real Intendencia". García Padilla durante su cuatrienio. Foto: PHora La escritura de compra venta se le otorgó a la corporación en las que figura Arnold Benus Silva, presidente de Copamarina Beach Resort en Guánica; el inversionista, Cyril Meduña, de Advent Morro Equity Partners y esposo de la ejecutiva de GFR Media, María Luisa Ferré Rangel; Hugh Andrews, fundador y presidente de la empresa de administración de hoteles International Hospitality Enterprises (IHE); Federico Sánchez Ortiz, presidente de la desarrolladora Interlink; el diseñador de interiores Jorge Rosselló y José Vizcarrondo, presidente de Desarrollos Metropolitanos. La propuesta hospedería se consumó y fue inaugurada en enero del 2021 por el hoy gobernador, Pedro Pierluisi. La transacción que hasta el momento no se ha verifcado y que se inició con un acuerdo firmado en diciembre de 2016, es la de la sede del ICP. Una pesquisa de Bonita Radio del 2019, descubrió que Rivero Cubano también firmó el 28 de diciembre de 2016, el contrato 2017-000070 con Benus Silva, en representación de la corporación Gran Hotel San Felipe del Morro. Benus Silva también firmó ese año el contrato para la Casa Provincial que más tarde se convirtió en Palacio Provincial, antigua sede del DE. En el caso del edificio del ICP, Asilo de Beneficiencia, la administración de García Padilla, pidió un cambio de uso al Departamento del Interior el mismo día en que se firmó el mencionado contrato, toda vez que el edificio del ICP es un usufructo dotado por esa agencia federal . Así se lo confirmó a Bonita Radio en el 2019, Ellen Rankin, historiadora a cargo del caso de los del NPS en la región sur que está encargada de “supervisar la documentación de estructuras y sitios registrados” en esa agencia y en la que está incluído Puerto Rico. Renkin advirtió en carta al ICP en el 2019 que “el uso del edificio no ha cambiado”, en referencia al que le dio el DI en el 1978. Asi también lo advirtió a este multimedio, Saudia Muwwakkil, encargada de medios del NPS. “Hasta la fecha (2019), no ha habido cambios en el plan de preservación y uso aprobado en 1978. Comuníquese con el gobierno de Puerto Rico si tiene alguna pregunta sobre las propuestas de cambios en el uso que pueda presentar al Servicio de Parques Nacionales para su revisión y aprobación”. Sobre ese contrato, nada pasó entre el 2017 y el 2019. Esta periodista confrontó a la secretaria de la gobernación en ese momento, Zoe Laboy con que la corporación estaba siendo apercibida de cancelación porque no pagó derechos en los tres años que tenía de actividad a esa fecha. Un día más tarde de esa confrontación, la corporación pagó dos años de derechos. Hasta el momento no ha habido desarrollos en cuanto a ese contrato que continúa vigente en la Oficina de la Contralora. La corporación no pagó derechos en el 2021.
- NUEVO EVANGELIO DE LA TRANSPARENCIA DESDE SENADO RESTRINGE TU DERECHO A SABER
Por Eliseo Colon, Presidente Periodismo 21 Antes que nada, debo pedir disculpas a los lectores —sobre todo a quienes nunca han tenido la desgracia o el privilegio de ser alumnos de comunicación o teoría de la información. Lo hago porque, tras leer el P. del S. 63, presentado el 2 de enero de 2025 por el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz y referido a la Comisión de Gobierno, no pude evitar una epifanía poshumana: estamos ante la consagración de un humanismo sin humanos, pero con metadatos. Algo así como aquel Puerto Rico sin puertorriqueños pero con turistas del famoso Telegram chat, pero esta vez el turismo es administrativo y los templos son digitales. Presidente del Senado, Rivera Schatz Como reza su epígrafe, el P. del S. 63 enmienda los Artículos 5, 6, 7, 8 y 9, añade un nuevo Artículo 10 y reenumera los actuales Artículos 10, 11, 12, 13, 14 y 15 como los Artículos 11, 12, 13, 14, 15 y 16 de la Ley 141-2019, conocida como la Ley de Transparencia y Procedimiento Expedito para el Acceso a la Información Pública. Y como uno no puede resistirse a la tentación académica, convoqué —al menos en espíritu— a mis interlocutores habituales: Habermas, Gonzalo Abril, Mark Poster y Manuel Castells, para descifrar esta nueva liturgia de la transparencia. Porque si el P. del S. 63 fuera un texto literario, sería sátira; pero no, es peor: es política pública. En el nuevo evangelio de la transparencia, el ciudadano ha sido degradado de sujeto deliberativo a solicitante numerado. El Artículo 5 le otorga al Oficial de Información un poder cuasi sacerdotal: debe “recibir, tramitar y numerar” las solicitudes, rendir informes mensuales y publicarlos en línea —eso sí, sin revelar información personal del solicitante. Es el Estado confesional del dato, donde todo se registra, pero poco se comunica. Lo que antes era “derecho a saber” ahora se mide en planillas, sellos y folios electrónicos. El Artículo 6 profundiza la ceremonia. El ciudadano ya no necesita debatir ni argumentar; basta con enviar un correo y esperar veinte días hábiles para recibir el silencio administrativo. La utopía deliberativa se ha cumplido. Todos pueden hablar, siempre y cuando sea con formato, copia al jefe de agencia y asunto en el “ subject ” del email. En este nuevo orden racional, la conversación pública se ha transformado en un tracking number . Luego viene el Artículo 7 , la joya del rito. El término de respuesta, antes de diez días, se duplica a veinte; y si la burocracia necesita más tiempo para pensar en cómo no responder, puede prorrogarse otros veinte. En la teología de la transparencia, el silencio administrativo es el nuevo verbo divino. todo funciona con la precisión de un modelo de Shannon y Weaver: emisor, canal, ruido, receptor. Aquí el ruido no viene del canal, sino del silencio institucional, cuando la ley misma dispone que “si la entidad gubernamental no contesta dentro del término establecido, se entenderá que ha denegado la solicitud” . En este elegante sistema de transparencia, la información no circula: se archiva. El Artículo 8 , por su parte, le da un toque de austeridad ritual: ya no se promete la información “en el formato solicitado” . Si pedirla en Excel cuesta más que en PDF, el ciudadano recibirá lo que haya, o lo que cueste menos. Transparencia low-cost. El dato se vuelve un souvenir gubernamental: se entrega en el formato disponible, no en el que sirva. Y el Artículo 9 refuerza la moral del trámite. Quien no reciba respuesta podrá acudir al Tribunal de Primera Instancia en San Juan —nada de tribunales regionales— para presentar un “Recurso Especial de Acceso”. El proceso no requiere abogado, pero exige plazos estrictos: treinta días para presentar, diez para responder, tres para vista y diez para sentencia. Un reloj de precisión germánica aplicado a la ineficiencia tropical. Finalmente, el nuevo Artículo 10 llega como promesa de redención: multas de hasta $100 diarios, sin exceder los $18,000, a las agencias que incumplan una orden judicial. Es decir, una penitencia simbólica, más decorativa que disuasiva. El Estado podrá pecar de opaco, siempre que pague sus indulgencias a tiempo. En el fondo, el gesto de este artículo es casi litúrgico. En conjunto, el P. del S. 63 convierte el derecho ciudadano en un trámite, la transparencia en una coreografía de acuses de recibo y el acceso a la información en un acto de fe electrónica. El ciudadano no ejerce su derecho, lo gestiona. Diría Habermas que la esfera pública ha sido reemplazada por un formulario digital, y la deliberación por un número de radicación. Para Abril, el relato del ciudadano se ha perdido entre los ritos del archivo. Poster celebraría al nuevo sujeto informacional. Está conectado, pero mudo. Y Castells vería en todo esto la versión boricua del poder en red. Es un flujo perfecto en el que la información viaja sin significado, solo con trazabilidad. Porque si algo logra el P. del S. 63, es institucionalizar la paradoja de la transparencia: un Estado que se muestra tanto que deja de verse, una administración tan clara que se vuelve opaca. El resultado es un país donde el derecho a saber sobrevive, sí —pero en un archivo PDF, protegido con contraseña y firewalls . Podríamos decir que quienes voten a favor del P. del S. 63 no necesariamente son enemigos de la transparencia, sino devotos del expediente, creyentes sinceros en la mística del formulario y la eficacia redentora del correo electrónico. Son los burócratas ilustrados de la era postdigital: confunden el acceso con el acuse de recibo y la democracia con un workflow . No votan una ley. Celebran un sacramento administrativo . En su imaginario, cada artículo reformado —desde el que ordena “proveer una dirección de internet (URL) con instrucciones para acceder a la información solicitada” hasta el que impone “una multa de hasta cien (100) dólares diarios” — funciona como indulgencia burocrática, purificando al Estado de toda opacidad sin necesidad de ensuciarse en el barro del debate público. En suma, quienes voten a favor del P. del S. 63 encarnan al nuevo tipo ideal del “funcionario transparente”: ven el Estado como una interfaz, el ciudadano como un input , y la verdad como un archivo PDF descargable. Un humanismo sin humanos, pero con “metadatos”. ¿Transparencia? Sí, pero de acrílico: se ve, se toca… y no deja pasar el aire.
- JGO NEFLIXEA LA GUERRA FRÍA: PÁNICO, NEOCOLONIALISMO Y PROPAGANDA-PNP
Con la Jenniffer, el futuro de Puerto Rico queda secuestrado por el pasado, y el presente se presenta como lo único viable. Con su retórica ideológica neflixiada, Jenniffer González mantiene a toda la sociedad puertorriqueña atrapada en un bucle donde los únicos futuros imaginables son distopias derivadas de viejos fantasmas, nunca utopías novedosas. Por Eliseo Colón Zayas Presidente Periodismo 21 Las tácticas discursivas de Jenniffer González de las últimas semanas mediante el uso de mensajes anticomunistas para descalificar a sus adversarios encajan con un patrón histórico de la derecha populista e incluso con rasgos del autoritarismo fascista, en cuanto a la construcción de enemigos internos para movilizar el miedo en la población. Al acusar a adversarios políticos puertorriqueños de ser “comunistas” o cómplices de regímenes foráneos (Maduro, el fantasma de Castro, Ortega, etc.), González los demoniza y los presenta no sólo como rivales ideológicos, sino como amenazas existenciales para Puerto Rico. Esta narrativa polarizante busca delimitar un claro “ellos contra nosotros”: por un lado, “el pueblo puertorriqueño decente, patriota y amante de la libertad” (encarnado por González y sus seguidores proestadidad/proamericanos) y, por otro lado, “los traidores izquierdistas” que quieren destruir al país imponiendo el comunismo socialista. JGo traza una frontera antagónica que divide la sociedad en dos campos opuestos. Ella explícitamente denomina “enemigos” a estos sectores, insinuando que no forman parte del verdadero pueblo, que serían una suerte de quinta columna al servicio de potencias comunistas extranjeras. De ese modo, “el pueblo” que ella invoca es menos que la totalidad de la sociedad puertorriqueña, pero aspira a concebirse como la única totalidad legítima – es decir, quienes no comparten su visión quedan excluidos de la categoría de “puertorriqueños auténticos” o leales. La función de esta retórica neflixeada es claramente movilizar el miedo para consolidar el apoyo en torno a su figura. JGo construye la sensación de que Puerto Rico enfrenta un peligro inminente de caer en el caos del comunismo socialista o incluso de perder su vínculo con Estados Unidos (“defender nuestra ciudadanía americana”), lo cual justifica medidas “fuertes” y la necesidad de un liderazgo duro. Este argumento del “enemigo interno” es típico de lógicas fascistoides y conservadoras radicales. Históricamente, líderes autoritarios han señalado a comunistas, judíos, roma, homosexuales u otras minorías como responsables de todos los males de la patria, para unir al resto de la población bajo un cause común de supervivencia nacional. En el caso de González, la etiqueta “comunista” cumple ese rol de espantajo ideológico atravesado por guion Netflix al que se atribuyen intenciones perversas (arruinar la economía, instaurar dictaduras, quitar libertades religiosas y privadas, etc.). Nótese que esta simplificación deliberada le permite ignorar las diferencias reales entre sus adversarios locales. Por ejemplo, equipara a independentistas, socialdemócratas e incluso a críticos dentro de su propio partido bajo la misma sombra comunista–, creando una imagen homogénea del mal. La imprecisión y vaguedad de este significante “comunismo” en su discurso no es un error, sino parte de su efectividad. Las categorías que usa la JGo como “socialismo/comunismo”, “fuerzas antiamericanas” o incluso la difusa idea de “separatistas aliados a narcodictadores” son significantes vacíos o flotantes que la González utiliza para aunar temores diversos bajo una misma bandera (el rechazo al “enemigo comunista”). Un aspecto importante es que esta retórica anticomunista opera independientemente de la verdad factual, apoyándose más en lo emocional. Por ejemplo, aunque Puerto Rico no tiene relaciones directas con Venezuela ni existen indicios reales de un complot venezolano-cubano en la isla, González rescata el imaginario de la Guerra Fría para dotar de familiaridad y carga afectiva a su mensaje. Gran parte del electorado –especialmente sectores mayores o conservadores– tiene asociada la palabra “comunismo” con escasez, represión y pérdida de libertades, debido a décadas de narrativa anticomunista global. González capitaliza ese imaginario colectivo para pintar un escenario apocalíptico si sus oponentes ganasen poder. Por eso la JGo evoca fantasmas de “otra Cuba” o “otra Venezuela” en Puerto Rico, algo que causa rechazo visceral en muchos. El miedo generado cumple dos funciones clave: por un lado, cohesiona a sus partidarios (que se perciben como los salvadores que evitarán el desastre) y, por otro, deslegitima cualquier propuesta del contrario por asociarla automáticamente con el caos comunista. Esto último es particularmente útil para anular el debate racional sobre temas concretos –como la crisis energética, la economía o la corrupción–, ya que todo queda subsumido en una lucha casi existencial entre capitalismo democrático vs. comunismo dictatorial. Cabe resaltar que Jenniffer González enmarca esta lucha de forma que ella misma personifica la salvación. La frase “Con Jenniffer estamos seguros” de su reciclado anuncio es reveladora: presenta a la líder como protección encarnada frente al peligro rojo. De esta manera, cualquier crítica a su gestión puede ser retratada como un intento de debilitar al bando patriótico en favor del enemigo. Esta táctica de cierre de filas alrededor del líder es característica del populismo de derechas: la lealtad personal se confunde con el amor a la patria, y disentir o exigir cuentas puede ser visto casi como traición. En el caso puertorriqueño, donde persisten debates sobre el estatus político (estadidad vs. independencia), González manipula ese eje ideológico presentando la independencia no como una opción legítima discutible, sino como sinónimo de comunismo y colapso. Así, neutraliza la discusión de estatus mediante el miedo: “independencia = comunismo = desastre”. Esto consolida la postura de estadidad como única vía “segura”, blindándola de cuestionamientos. Vemos entonces que la retórica anticomunista de la Jenniffer González sirve como herramienta de control político, alineando a la ciudadanía con el proyecto conservador-proestadidad a través del temor, y descalificando a priori cualquier alternativa al estatus quo por asociarla con un enemigo absoluto. La narrativa de JGo refuerza que no hay alternativa al orden presente porque cualquier desviación lleva al horror comunista. Invoca fantasmas del pasado (hauntología del anticomunismo) para conjurar un futuro de terror y así mantener a raya cualquier imaginación de un futuro para Puerto Rico. Esta instrumentalización del miedo al comunismo consolida la hegemonía ideológica neoliberal de la Jenniffer. Su ciudadanía, por temor, se auto-limita a pedir mejoras dentro del marco actual (por ejemplo, mejor administración de LUMA, sí, pero no cuestionar la privatización en sí; más fondos federales, pero no más autonomía fiscal propia, etc.). Con la Jenniffer, el futuro de Puerto Rico queda secuestrado por el pasado, y el presente se presenta como lo único viable. Con su retórica ideológica neflixiada, Jenniffer González mantiene a toda la sociedad puertorriqueña atrapada en un bucle donde los únicos futuros imaginables son distopias derivadas de viejos fantasmas, nunca utopías novedosas.
- THOMAS RIVERA SCHATZ, TIBURÓN CON LA COSTURA AL AIRE
Al final, el presidente senatorial es como ese marido del chiste: se le vio la costura. Y en política, cuando se huele miedo, siempre es porque alguien teme perder el banquete de la corrupción Por Eliseo R. Colón Zayas, Presidente FPS21 Thomas Rivera Schatz se ha dado a la tarea de jugar al humorista en redes sociales, y como todo comediante que desconoce el 'timing', termina exhibiendo más su cinismo que su ingenio. En su reciente 'post' donde juega con el nombre “Carmen” para aludir a la coincidencia de nombres entre Carmen Enid Acevedo y Carmen Vega Fournier (nominada al cargo de Contralora), se disfraza de caballeroso adulador, pero en realidad reparte la pulla venenosa. Rivera Schatz se traga las ideas emancipadoras (ética, decencia, lucha contra la corrupción) para luego defecarlas convertidas en caricaturas inofensivas, listas para el consumo partidista. Thomas Rivera Schtaz, presidente del Senado en el 2009. Rivera Schatz escribe como quien quiere elogiar la honestidad intelectual de Acevedo, pero lo hace justo después de que la periodista entrevistara a la Contralora destituida por el gobierno de Jenniffer González, Yasmín Valdivieso. TRS no puede permitirse que esa entrevista se vea como legítima, por ello, dice a sus correligionarios que es mejor reírse de la periodista, aludir a su “¡bonitas!” (Bonita Radio), y con este gesto pone la entrevista en la vereda del espectáculo femenino para descalificarla. Su elogio esconde un guiño, un subrayado burlón en el que queda pillado en su propio truco. El post de Rivera Schatz usa la misma lógica que el chiste del marido que admite haber estado en la cama con otra, pero la esposa lo acusa de haber ido a jugar billar. Aquí, Rivera Schatz “dice la verdad” (que Carmen Enid encarna esas virtudes que él describe), pero en la operación discursiva la convierte en mentira. Lo que hace es neutralizar la verdad, transformarla en chiste. Rivera Schatz, maestro del performance parlamentario, en un modo histérico que aparenta escuchar y finge reconocer la falta para reforzar su dominio, es el actor que aparenta debilidad y caballerosidad mientras reafirma su lugar como Tiburón. La broma no es inocente; es la máscara con la que el poder se permite reírse de la periodista que osa hincar el diente en la corrupción. Este gesto no es un simple ataque personal, sino parte del falso despertar del político populista que se levanta antes de que suene la alarma para convencernos de que todavía hay tiempo, de que el sistema se corrige sólo con “más Carmen bonitas”, mientras la catástrofe —la corrupción sistémica— ya ocurrió. El chiste funciona como atontamiento para los suyos. Los distrae para que acepten que todo sigue igual, y que “ya es demasiado tarde” para cambios reales. Rivera Schatz no hace humor; recicla la trasnochada ideología de su partido. Se ríe con un ojo y con el otro nos recuerda que en Puerto Rico la política es stand-up de mal gusto. Se finge transparencia para reforzar la opacidad, se juega con los nombres de las Carmen para ocultar que lo que se disputa no es un cargo técnico, sino la posibilidad de que alguien audite el festín de la corrupción de su partido. Al final, el presidente senatorial es como ese marido del chiste: se le vio la costura. Y en política, cuando se huele miedo, siempre es porque alguien teme perder el banquete de la corrupción
- DOS DISCURSOS Y LA DECADENCIA DEL IMPERIO 'USA'
El enemigo ya no estaba en la ONU ni en caravanas de migrantes, sino en el consultorio, en la pastilla de acetaminofén-paracetamol, en la ciencia misma y en el saber científico. Ese es el genio oscuro del trumpismo: no necesita coherencia, sólo un enemigo. En la ONU, el extranjero. En el Tylenol, tu propio médico. Por Eliseo Colón Presidente FPS21 En la ONU, Trump jugó al populista de manual. La amenaza es externa viene de afuera. Los migrantes, globalistas, burócratas y científicos todos conspiran contra la soberanía de EEUU y su identidad nacional. El “pueblo verdadero” debe defenderse de fuerzas extranjeras. Es un esquema que recuerda a los viejos nacionalismos, sólo que ahora dramatizado en el escenario global. El presidente Trump en la sede de las Naciones Unidas en NYC, en el momento en que se detuvo la escalera eléctrica. FOTO: AP Pero su Discurso Tylenol que coincidió con el de la ONU, fue aún más revelador y mostró un verdadero salto cualitativo. Ahora, la amenaza ya no viene de fuera, sino de adentro. La amenaza son los médicos, las farmacéuticas, la ciencia, los investigadores, los académicos, las universidades. En el Discurso Tylenol , Trump destruye referencias estables y multiplica antagonismos. Con una sola frase —“el Tylenol causa autismo”— convirtió la incertidumbre científica en combustible político, destruyendo referencias estables para multiplicar antagonismos. El enemigo ya no estaba en la ONU ni en caravanas de migrantes, sino en el consultorio, en la pastilla de acetaminofén-paracetamol, en la ciencia misma y en el saber científico. Ese es el genio oscuro del trumpismo: no necesita coherencia, sólo un enemigo. En la ONU, el extranjero. En el Tylenol, tu propio médico. Siempre habrá un “ellos” que amenaza al “nosotros”. Y ese “ellos” puede estar tanto en la frontera como en tu mesita de noche, dentro de la pastilla más común; y, por qué no, en la bañera, como en la película Psicosis. Donald Trump no necesita coherencia programática. Su populismo es puro gesto formal que se basa en la capacidad de articular demandas dispersas en un antagonismo “nosotros vs. ellos” que, más allá del contenido, produce al “pueblo” como sujeto político. Y lo hace explotando el deleite perverso de la confrontación. El efecto populista es idéntico. Trump quiere producir comunidad a través de la sospecha. Y fue así como muchos interlocutores occidentales que se reían del primer Trump en la ONU esta vez estuvieron calladitos y aplaudieron. ¿Será que forman parte de la comunidad trumpiana? En la ONU, la identidad se construía en oposición a los extranjeros y las élites globales. En el Tylenol, en oposición a quienes, desde dentro, “ocultan la verdad” y “lucran con la salud del pueblo”. Si en el primer caso el antagonismo era geopolítico, en el segundo se volvió biopolítico: el cuerpo de la madre y el hijo por nacer como campo de batalla del espectáculo político. Esto revela el verdadero carácter destructor del trumpismo. No basta con dividir naciones, también divide comunidades, familias y hasta la relación entre paciente y médico. Trump convierte la incertidumbre científica en material inflamable para un populismo que se alimenta del resentimiento y la desconfianza. Si en la ONU gritaba que “sus países se van al infierno”, con el Tylenol sembraba la idea de que hasta el medicamento más cotidiano puede ser un complot contra el pueblo. Trump y el movimiento MAGA no son anomalías. Son la expresión paradigmática de la política en el capitalismo tardío. Trump no ofrece un proyecto político ni económico, sino que organiza la incertidumbre social en torno al placer que le provoca dividir a la población. En un mundo marcado por la falta de controles del capitalismo global, Trump encontró la fórmula ideal. Para él y los suyos, siempre habrá un “ellos” que amenaza al “nosotros”. De ahí el carácter destructor del trumpismo. Su MAGA no puede estabilizar al campo social y, por ello, intensifica la división, unificando bajo una identidad negativa (“ellos”, el enemigo) lo que no puede sostenerse como proyecto positivo. No importa que ese “ellos” sean los inmigrantes como intrusos que “roban trabajos”, los medios liberales como conspiradores que “mienten al pueblo”, el establishment político (Demócratas, pero también republicanos moderados) como “traidores”, los científicos, los profesores e investigadores universitarios, los médicos en los hospitales, los medicamentos, los laboratorios, los comediantes, actores y actrices, los centros de ayuda a indigentes y desamparados, las organizaciones ambientalistas y el Tylenol. En el Discurso de la ONU, los enemigos fueron migrantes y globalistas; en el Discurso Tylenol, médicos y científicos. Así opera el populismo trumpista. Para el trumpismo, siempre habrá un ‘ellos’ para sostener al ‘nosotros’.
- A RITMO DE PERREO- RESISTENCIA ENTRE BAD BUNNY Y AMAZON
El reto no es cerrar la puerta al capital —que ya está dentro—, sino usar su incontinencia para construir alternativas. No basta con boicotear ni con aplaudir: hay que transformar el exceso en grieta y la grieta en oportunidad. Esa es la verdadera economía política del perreo: convertir el ritmo del capital en ritmo de resistencia. Eliseo R. Colón Zayas Presidente PS21 La reciente alianza entre Bad Bunny y Amazon para establecer centros educativos en Puerto Rico ha provocado un debate encendido en la esfera pública. Dos amigos, colegas universitarios han comenzado una buena discusión que me da pie a reflexionar sobre el tipo de gobernanza que Benito Antonio propone para Puerto Rico. Comencemos por el diálogo entre Rafael Bernabe y Rafa Acevedo. En X, el exsenador Rafael Bernabe cuestionó la legitimidad del gesto, recordando que Amazon es una empresa conocida por abusos laborales y por su participación en contratos tecnológicos con el gobierno de Israel en plena guerra. Rafah Acevedo, en Claridad , contra-argumentó que la crítica moralizante al artista resulta insuficiente: el consumo ético nunca ha sido la solución a las contradicciones del capitalismo. Lo relevante es pensar las estructuras. Ambas posturas, aunque opuestas en tono, coinciden en un punto crucial: esta alianza no es un hecho aislado. Es la materialización de una tensión estructural entre dos lógicas. De un lado, la lógica del capitalismo de plataforma, con Amazon como actor central de la economía digital global, expandiendo sus ramificaciones desde el comercio electrónico hasta la nube, la publicidad, el streaming, los dispositivos inteligentes y la logística mundial. Del otro, la lógica del arraigo cultural y comunitario, encarnada en la figura de Bad Bunny, que intenta traducir su capital simbólico en infraestructura local para educación y cultura. Christian Fuchs, crítico de la comunicación digital, en tres importantes estudios ha descrito cómo las grandes tecnológicas despliegan programas de responsabilidad social corporativa (CSR) y filantropía como una forma de pseudofilantropía, y no buscan transformar las estructuras injustas, sino legitimarse en ellas. Donan computadoras a escuelas, construyen centros comunitarios, invierten en programas de STEM, pero todo dentro de un marco que asegura dos cosas: (1) ampliar la base de futuros consumidores y trabajadores adaptados a sus plataformas; y (2) desviar la crítica estructural hacia el reconocimiento público de sus gestos caritativos. Amazon no es excepción. Su división de filantropía financia desde programas educativos (Amazon Future Engineer) hasta donaciones en emergencias. Pero mientras reparte becas, expande su modelo de trabajo algorítmico precario, externaliza costos ecológicos y concentra cada vez más poder infraestructural. Fuchs advierte que este doble movimiento es el sello de la pseudofilantropía: se presenta como inversión social, pero en realidad integra más esferas de la vida en la lógica del capital digital. En Puerto Rico, Amazon anuncia centros educativos junto a Bad Bunny mientras inaugura su primer centro logístico en la Isla. Filantropía y expansión de mercado se entrelazan. El discurso oficial dice: “invertimos en la juventud y en el comercio local”. La lectura crítica responde: “abrimos un nuevo mercado dependiente de la plataforma”. Aquí me hago eco de Rafa Acevedo y recurro también a Slavoj Zizek, pero no al Zizek de “capitalismo cultural ” o “ capitalismo ético ” , donde lo que antes eran críticas se incorporan como nuevas líneas de mercado. Es decir: el capitalismo no solo sobrevive a las críticas, sino que las recicla como combustible. Recurro a un Zizek más recientes buscando claves para trabajar la tensión entre estas dos lógicas: la lógica del capitalismo de plataforma y la lógica del arraigo cultural y comunitario. En unas enjutas económico-filosófica publicadas en 2017 por MIT Press, Zizek explica que el capitalismo no funciona a pesar de sus excesos, sino gracias a ellos. El excedente económico, el excedente de disfrute, el excedente de saber: todos esos excedentes son el combustible que mantiene el sistema en movimiento. La filantropía de Amazon es precisamente un exceso. No corrige la explotación; la integra como plus que justifica el modelo. Es el gesto que permite a la empresa decir: “sí, acumulamos datos y precarizamos trabajo, pero miren cómo invertimos en niños y maestros”. Es un exceso que sostiene el consenso. Sin embargo, Zizek insiste en que este exceso también revela una falla estructural. El capitalismo es incontinente: no puede contenerse, no logra suturar sus contradicciones. Y es en esa imposibilidad donde surgen las oportunidades políticas . El gesto filantrópico abre un espacio que puede ser usado para lo opuesto de lo que Amazon espera: no para producir usuarios dóciles, sino para formar sujetos críticos. La pregunta entonces no es si la alianza Bad Bunny–Amazon es buena o mala en sí misma. La pregunta es cómo se puede aprovechar la falla estructural . Si los centros educativos se limitan a dar cursos de programación y robótica, terminarán siendo semilleros de capital humano para Amazon Web Services y la economía digital global. Pero si se diseñan con pedagogía crítica —como diría Paulo Freire—, podrían enseñar a los estudiantes no solo a usar la tecnología, sino a cuestionarla. Aprender a programar, sí, pero también aprender a preguntarse: ¿quién controla las plataformas?, ¿qué alternativas comunitarias existen?, ¿cómo construir software libre y cooperativo? Si los centros se quedan en la lógica de la filantropía corporativa, se convertirán en vitrinas de Amazon en la isla. Pero si incorporan participación comunitaria real —maestros, sindicatos, organizaciones locales— podrían transformarse en instituciones de contrahegemonía, donde la juventud puertorriqueña aprenda a apropiarse de la tecnología para fines propios y no subordinados. El rol de Bad Bunny aquí es clave. Él es, al mismo tiempo, un icono global del entretenimiento —que negocia con Amazon Prime Video y con gigantes de la industria— y un portavoz cultural de lo local, que insiste: “no me quiero ir de aquí” . Esa ambivalencia lo convierte en figura bisagra: puede ser la puerta de entrada de Amazon a Puerto Rico o el catalizador de un proyecto de autonomía cultural. Zizek diría que ahí está el verdadero dilema: no podemos quedarnos en el gesto moral de “condenar” o “celebrar”. Hay que asumir la contradicción (me parece que es lo que Rafa Acevedo quiere decir), empujarla hasta sus límites y ver si puede invertirse. El perreo, como sugirió Acevedo, es economía política: no solo ritmo y goce, sino también campo de lucha donde se negocia hegemonía y resistencia. Amazon llega a Puerto Rico con su red de plataformas —venta online, AWS, logística, streaming, dispositivos, publicidad— y con un envoltorio filantrópico. Bad Bunny propone centros educativos que podrían ser trampolines de futuro o vitrinas corporativas. La pseudofilantropía de Amazon es real. No es altruismo, es estrategia de legitimación. Pero como advierte Zizek, ese exceso que el capital no logra contener abre una posibilidad. Si la comunidad puertorriqueña logra apropiarse de los recursos, decidir el currículo, exigir transparencia, e introducir pedagogía crítica, entonces la alianza podría ser resignificada. El reto no es cerrar la puerta al capital —que ya está dentro—, sino usar su incontinencia para construir alternativas. No basta con boicotear ni con aplaudir: hay que transformar el exceso en grieta y la grieta en oportunidad. Esa es la verdadera economía política del perreo: convertir el ritmo del capital en ritmo de resistencia.
- DESCONFIANZA EN UPR Y EL ALGORITMO DE SU PRESIDENTA
Eliseo R. Colón Zayas Presidente FPS21 La presidenta de la UPR redujo a los rectores del sistema universitario a fichas de lealtad con su frase mágica: “son de confianza del presidente” . Con eso borró de un plumazo lo que establece el Artículo 19 del Reglamento General de la UPR, donde se indica que los rectores son nombrados por la Junta de Gobierno tras procesos de consulta y cuya remoción debe justificarse, sino que redujo a los rectores a simples fichas de lealtad, despojándolos de su legitimidad académica. Mostró lo que para ella significa liderar la universidad: mandar como si estuviera al frente de un feudo administrativo . No es casualidad. Su único trasfondo local fue en las universidades privadas de quita y pon, como la Atlantic University en Guaynabo City. Y ahora, como si se tratara de una abogada con ChatGPT inventando sentencias, se inventa que la UPR funciona con algoritmos: das la orden, ejecutas la secuencia y los rectores desaparecen. Su formación en ciberseguridad y programitas como RING Puerto Rico y Bridge in Cybersecurity Education parecen haberla convencido de que la universidad se corre como un software. La Universidad de Puerto Rico está atrapada en la paradoja de una Junta de Gobierno llena de currículos brillantes —historiadores, científicos, ingenieros, médicos, economistas, abogados— pero sin un relato común que articule un proyecto de universidad nacional. Lo que prima es la lógica de la eficiencia y la productividad: publicar, atraer fondos, sostener acreditaciones. La universidad se convierte así en fábrica de diplomas y mosaico de microproyectos desconectados, más preocupada por sobrevivir financieramente que por pensarse como motor cultural y crítico del país. No es que la universidad se haya vuelto irrelevante. ¡Ojalá fuera tan simple! Es que el mercado se la está comiendo viva como si fuera un combo barato de fast food. A la UPR la han deshuesado con bisturí neoliberal: la esencia intelectual y comunitaria la tiraron al zafacón y lo que queda es un cascarón gestionado con planillas de Excel. Y claro, Puerto Rico siempre va un paso más allá: aquí no basta con la globalización devorando universidades, tenemos también a la Junta de Control Fiscal afilando cuchillos. Resultado: profesores despedidos, edificios cayéndose a cantazos y una vida académica precarizada que da pena… salvo para quienes confunden austeridad con administración “eficiente”. En ese contexto, la llegada de Zayira Jordán Conde no anuncia renovación, sino alineación. Su gestión, vendida como creativa e innovadora, se muestra más como ejecutiva operativa: política-administrativa, tecnocrática, retórica y reactiva. Su nombramiento, marcado por intervención política y sin respaldo amplio de la comunidad universitaria, refuerza la tendencia a centralizar decisiones y reducir la autonomía. Con el discurso de la “confianza”, Jordán Conde trata a los rectores como piezas de libre remoción y a la UPR como un tablero de control donde basta ejecutar instrucciones.
- LA DEFENSA DEL PERIODISMO EN PR ES ¡AHORA!
Por Carmen Enid Acevedo Bonita Radio La noticia de despidos en los medios tradicionales no es nueva. Es un refrito que hay que publicar pero con el contexto. Hace rato que los medios de comunicación tradicionales desplazan a los periodistas para colocar a abogados/políticos derrotados et al, a presentar noticias y a entrevistar con la agenda cargada a favor de los partidos políticos que han gobernado el país. A favor del poder de quien todavía se anuncia. La ocupa del espacio mediático se dio además de otra forma. A finales de los 90, el PNP lo haría descaradamente llevando a sus huestes a los departamentos de noticias con el beneplácito de los gerentes. Allí colocarían a los productores y editores del Partido. La noticia se cubriría desde esa óptica y las entrevistas y coberturas de conferencias serían amables y cargándole las maletas al poder. En eso cayeron viejos y nuevos periodistas. Lo hicieron en radio, en TV y en prensa escrita. Privilegiaron a los 'personalities' y volaron a los periodistas preguntones e incisivos. Denominador común abogados politiqueros que incluso hablan del 'negocio' de la política partidista. En el 2019 el país lo vio retratado en las páginas del TelegramChat. Los programas serían de juegos haciendo creer que son noticia y viceversa. Batearían de jonrón pero en contra del país, desinformándolo, gritándole para que no los dejaran sin el guiso. Unos PNPs ahora, otros Populares después. Desde allá, la alianza violeta se afianzó y nos trajo hasta aquí. El escenario no está exento de aquellos que querían destronar al bi partidismo. Más reciente, tras dejar la ONG que criticó primero y que luego fue a manosear, esa que dijo que venía a romper la política tradicional se sentó a preguntar sin fondo. Rehabilitando al poder legislativo, a los jefes de agencia y a otros, para seguir desinformando a aquéllos que no distinguen la digna de la mandinga. Con el pecho apretao casi sacándolo del empaque porque “se vale to” para poder vender propaganda a favor de los partidos. Atrás quedó el compromiso con el país…se privilegia el billete que llena la cuenta. El último en perder su empleo está semana en TV fue el colega Arnaldo Rojas, un periodista incisivo, de buen talante y pregunta profunda. En GFR han mermado la plantilla y a los que no quieren ver en La Fortaleza los han condenado a la supervisión. En radio las emisoras sacaron a los periodistas para poner a los que juegan, a los Brother del Chat y a abogados que incluso juegan gulf y le mienten al Tribunal. En el canal dejaron a los amables. A la que ronca de coqueteo porque es su activo. Sacaron a quien pregunta sin agenda pero con enjundia, al que lleva el pie firme en que el país tiene derecho a saber. Como “el billete” se está acabando en gobierno y la gente los va leyendo poco a poco y se desconecta de la programación, los analistos también se han ido moviendo a la red. Acá hacen lo mismo. Cargan maletas, critican a los que creen en ocupar los espacios políticos partidistas y se hacen de un culto a su persona. Repitiendo la fórmula narcisa de la pantalla grande. Replicando el daño. El otro día una colega me dijo que cuando organicé Bonita Radio hace 14 años “pensamos que estabas loca”. En aquél momento pensaba que era lo lógico moverse a lo que la internet proponía el mercado como empuje natural. Los medios que conocimos en la Escuela de Comunicación de la IUPI se diluían y no podíamos quedarnos de brazos cruzados si queríamos hacer periodismo. Los partidos de mayoría perdían votos y trataban de que el “qui pro quo” con los medios fuera la pauta y la noticia sobre por dónde va el país, maquillada, inventada. Ahí los analistos son un valor incalculable. Se prestan. Lo hacen sin problema, como el muñeco de los siete culos. Caen sentados siempre que los patea el poder. En el 2018, Rodrigo Otero Goyco se sumó a lo que decidimos hacer diariamente. Periodismo desde la profundidad y el análisis. Con una agenda clara, el país y su gente en la mente y el corazón. El oficio al servicio de la democracia. Ante el desplazamiento, otros colegas se han propuesto a ejercer periodismo en el espacio más costo efectivo. No es fácil. Los 'analistos' vienen con el billete del partido. Con contratos en agencias que le garantiza poder pagar al “podcasters” de derecha, llanito cual muñeco de estantería. El periodismo independiente construye a fuerza de contenido, pesquisa y pregunta incisiva. A fuerza de titulares que llaman la atención porque nadie más habla de cómo la Gobernadora madruga una pesquisa periodística porque sabe que el periodismo la cogió en pifia. Porque el periodismo tiene de fondo y en el corazón al país con su desdicha y alegría. Hace rato que las organizaciones de periodistas también se rindieron a ese poder. Cuando quieran hablarlo con honestidad me invitan al panel. Mientras, Rodrigo y yo, nos quedamos haciendo periodismo en Bonita. Con virtudes y defectos, pero PERIODISMO. Cuando vayan a celebrar sus logros y a darse el palo en las galas de premios, piensen que le debemos al país la lucha por el oficio. ¡Ahora!
- MASCARILLAS, MOÑOS Y MALA MEMORIA: WANDA SE DECLARA VERÍDICA
Por Eliseo R. Colón Zayas, Presidente FPS21 En la tragicomedia judicial del año —mitad juicio federal, mitad fashion editorial— Wanda Vázquez Garced ha perfeccionado el arte de verse culpable sin parecerlo. Entre mascarillas de autoridad, moños de inocencia y una memoria convenientemente selectiva, la exgobernadora ha logrado convertir la admisión de un delito en una oda a la veridicción semiótica tropical: todo fue culpa de otros, su único pecado fue confiar... y combinar bien sus outfits. Wanda Vázquez el día de su sentencia. Foto: Yadiel Pérez En un espectáculo que combina drama, alta costura y manejo escénico tan poderoso como una pasarela de Milán tropical, Wanda Vázquez Garced ha estrenado el título de que terminó siendo la primera exgobernadora de Puerto Rico en declararse culpable de un delito. Se convirtió en la primera en ser convicta. Lo hizo este miércoles 27 de agosto en la sala 4 del Tribunal Federal de Hato Rey, con una performance que bien podría titularse Verdad, estilo y supervivencia política . Lo notable no es sólo el contenido, sino la curaduría de esta performance pública . Durante la pandemia, Wanda dominó la narrativa de la supervivencia estatal: mascarilla impecable, discurso higienizante, retórica del deber. Sin embargo, esa mascarilla no protegía solo contra el COVID19, sino del escrutinio. Cuando por fin salió del salón judicial, lo hizo ataviada con un traje azul marino recio, casi ceremonial, como si desfilara en el salón de espejos de La Fortaleza —el epicentro de poder convertido en escenario de simulación y distorsión. El verdadero acto de magia fue convertir la veridicción (ese juego semiótico entre lo verdadero, falso, fingido, simulado) en una marca registrada. El cuadrado semiótico giró hacia el encubrimiento estético, donde lo que parece verosímil basta para invalidar la verdad. Vestida impecablemente —quizás otro guiño a la veridicción, esa capacidad de actuar verdad sin decirla— Vázquez respondió, más elegante que sumisa, a la jueza Silvia L. Carreño Coll: “Culpable”, sin adornos ni “sí, su señoría” poéticos. Y así, lo fingido se convirtió en lo verdadero, lo simulado se camufló de reconciliación, y la mitad de la pista de baile fue un tribunal federal. Nada de conspiraciones, fraudes electrónicos ni bochornos públicos: solo una promesa de donativo de un extranjero, que, curiosamente, nunca llegó. ¡Qué conveniente! Y hablando de conveniencias, el discurso posdefensa fue memorable: “Yo no cogí ni un solo centavo”, declaró con convicción, mientras sustituía el moño del encubrimiento por una servilleta, quizá para secar alguna emoción previamente calculada. La frase estrella, esa joya de delegación emocional, fue: “Confié en unas personas que estaban alrededor mío…” Él blush de la falla operativa colectiva quedó capitalizado como sacrificio dramático. Claro, mientras ella construía el relato de la buena gobernanta arrastrada por ayudantes distraídos, el calendario judicial ya le tiene cerrado el casting para la audiencia de sentencia el 15 de octubre, donde podría recibir de seis meses hasta un año tras las rejas. Aunque, cabe reconocer, tiene el guion preparado para una salida en probatoria. Y qué decir de la ironía suprema: la máscara de la culpa confinada, como si se tratara de un mero tropiezo en la campaña, y no de un guion completo de corrupción. La audiencia fue como un remake light: eliminado el soborno a gran escala, gruesos montos fantasmas y la sensación de impunidad intacta. En lugar de eso, fue una promesa de donativo que nunca llegó, convertida en un eco legal suave, como si la culpa hablara desde otra habitación. La exgobernadora, exfiscal, abogada y protagonista de nuestro salón de espejos institucionales, se despide de su espectáculo político-date con un argumento poco creíble, pero con estética impecable: “Eso no tiene que ver con gobierno ni corrupción; fue solo campaña, primarias”, dijo; y por supuesto, nunca mencionó la palabra “soborno”. En resumen, el formato es claro: se condensa lo criminal en lo anecdótico, se purifica la culpa con ironía escénica y se convierte lo menos grave en excepción de redención. Se deconstruye el relato de corrupción mientras se edita con filtros de veridicción. En el país del simulacro, Wanda ha sido, sin duda, la estrella de su propia serie legal—actuando como si nada pasó, mientras la realidad caía sobre su nombre. Este episodio no solo marca un hito legal: es una exhibición de cómo la veridicción —esa existencia de verdad simulada— puede eclipsar los hechos. Wanda Vázquez no solo se declaró culpable; se declaró plausible. Lo planteado aquí es una invitación a repensar: en tiempos donde el estilo devora al contenido, ¿cuál es el precio real de nuestra credibilidad? En el ir y venir de mascarillas, vestuarios políticos y discursos adustos, la verdad no es necesariamente lo que importa: importa lo que se percibe. Y en ese universo del espectáculo político, Wanda fue impecablemente verídica. Porque aquí ya no importa lo que fue, ni lo que hizo; importa lo que pareció hacer. Y en ese espejo —noblemente iluminado— ella sigue reflejando, estilizando y sobreviviendo al juego del cuadrado de la veridicción semiótica.
- VERSIÓN ORDEN SOBRE LA PARGUERA DE PASADA ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS NATURALES NO INCLUÍA ARCHIVO DE INVESTIGACIONES
Quedó pendiente la entrega de un informe de la firma Estudios Técnicos que fue contratada para hacer el Plan de Manejo Basado en Ecosistemas de la Reserva de La Parguera Por Carmen Enid Acevedo Bonita Radio El borrador de Orden Administrativa (OA) Para Establecer el Cobro de Derechos para el Uso de Terrenos y Aguas de Dominio Público Marítimo Terrestre en La Parguera en el Municipio de Lajas, que se movió en el escritorio de la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Anaís Rodríguez Vega y del interino, Roberto Méndez Martínez, entre el 10 y el 21 de diciembre, nunca incluyó un inciso que archiva querellas pendientes ante la agencia experta como en efecto ocurrió en la que entró en vigor el noveno día de la administración de Jenniffer González Colón . Primera y últimas dos páginas del borrador de Orden de diciembre 2024. A la controversia suscitada por la primera gestión de un secretario designado del gobierno actual del Partido Nuevo Progresista (PNP), Waldemar Quiles Pérez, al firmar la OA 2025-01 que archiva querellas ambientales contra los suegros de la Gobernadora - José del C. Vargas e Irma Llavona - se añade otro elemento. Un documento en formato PDF y sin proyectar como final, quedó en el historial de correos electrónicos en que participaron por lo menos cuatro personas entre la Oficina de la Secretaria y la División Legal de la agencia que para diciembre regentaba el fiscal Rafael González. Una copia del documento que alega la Gobernadora fue encontrado por Quiles Pérez cuando llegó el jueves a la agencia, fue obtenido por Bonita Radio y no incluye el último "por cuanto" que si está en la firmada por el Designado y que lee: "Se ordena a la Oficina de Examinadores y Jueces Administrativos el archivo de los casos relacionados a los asuntos establecidos en la presente Orden Administrativos (sic) por convertirse en académicos". Desde el pasado viernes se baraja públicamente que Méndez Martínez, tuvo ante si un borrador de orden que nunca firmó y que dejó en el escritorio de Rodríguez Vega ante su llegada de licencia por maternidad a principios de diciembre. El borrador de orden que quedó en la administración de Pedro Pierluisi bajo la secretaria de Méndez Martínez y Rodríguez Vega tiene 15 párrafos. La que firmó el jueves Quiles Pérez y a dos horas de su designación, tiene 27, incluido el último "por cuanto" que tiene el efecto de archivar las querellas contra Vargas y Llavona, suegros de la Gobernadora, radicada por vigilantes de la agencia en junio del 2023 e investigada por la examinadora María V Ortega Ramírez. Fotografía de la ampliación caseta 27 de los suegros de la Gobernadora en medio del mangle. Primera y última página de la OA 2025-01 impulsada por la administración de la gobernadora, González Colón. La Gobernadora insistió ayer en la versión de que Quiles Pérez encontró la orden "escrita" en el DRNA y la firmó. "No fue por instrucciones mías pero le agradezco que lo haya hecho", dijo González Colón, quien estuvo 48 horas para montar una conferencia de prensa con los nombramientos que iba a hacer el viernes y los canceló ante la controversia que creó la primera orden administrativa de su gobierno y que afecta directamente a su familia política. La querella en el DRNA contra los esposos Vargas-LLavona se dio bajo la sospecha de que cortaron mangle rojo y negro y por construcción sin permisos del DRNA, en el predio de una caseta que tienen allí desde el 2017 y que está enclavada en el bien de dominio público zona marítimo terrestre en el Paseo Los Guayacanes de la Reserva de La Parguera. La orden de la actual administración de González Colón incluye casi todo el lenguaje del borrador anterior con algunos cambios sobre los términos de notificación y el texto añadido que ordena el archivo de las querellas. De otra parte, correos electrónicos en poder de Bonita Radio dan cuenta que el jefe de la División Legal del DRNA, Rafael González, recibió la encomienda de Rodríguez Vega de analizar el borrador de orden, que se asegura fue llevada a la agencia por un tercero del grupo de trabajo de González Colón. En el intercambio de correos surge que la agencia tiene un contrato desde agosto del 2024 con la firma Estudios Técnicos para realizar un Plan de Manejo Basado en Ecosistemas de la Reserva de La Parguera Según lo define la Agencia de Protección Ambienatl (EPA, por sus siglas en ingles), un plan de gestión basada en los ecosistemas (GBE) "es un marco de gestión de las actividades humanas para proteger y mejorar la salud de los ecosistemas. Los planes de gestión ecosistémica tienen en cuenta las complejas interacciones entre los sistemas sociales y ecológicos y el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente, la sociedad y la economía. Los planes de gestión ambiental basada en los ecosistemas se elaboran con un enfoque local, centrándose en un lugar concreto y en su problemática ambiental específica". Entretanto, el 13 de diciembre le fue reenviada a la abogada principal de la agencia, Mildred Sotomayor Bourbon, por el propio González para su revisión y comentario. El 19 de diciembre a eso de las 4PM, Rodríguez Vega recibió un correo electrónico de Sotomayor Bourbon en el que detalla que el borrador de orden carece de puntualidad sobre la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme en cuanto al alcance de una orden administrativa de la agencia. Además, cita los precedentes de intentos de cambiar "el destino" de la Reserva de la Parguera y las posiciones del DRNA en contra por entender que eran contrarios al Reglamento 4860 de 1992, que precisamente atiende "el aprovechamiento, vigilancia, conservación y administración de las aguas territoriales, los terrenos sumergidos bajo estas y la zona marítimo terrestre". Ayer, González Colón llamó por su nombre a Sotomayor Bourbon como la única persona que alegó se opuso a la Orden Administrativa implicando que fue un pedido político de la secretaria, Rodríguez Vega. A las 8AM en Noticias con café por YouTube Live discutimos esta investigación y traemos más información y análisis.


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