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- THOMAS RIVERA SCHATZ, TIBURÓN CON LA COSTURA AL AIRE
Al final, el presidente senatorial es como ese marido del chiste: se le vio la costura. Y en política, cuando se huele miedo, siempre es porque alguien teme perder el banquete de la corrupción Por Eliseo R. Colón Zayas, Presidente FPS21 Thomas Rivera Schatz se ha dado a la tarea de jugar al humorista en redes sociales, y como todo comediante que desconoce el 'timing', termina exhibiendo más su cinismo que su ingenio. En su reciente 'post' donde juega con el nombre “Carmen” para aludir a la coincidencia de nombres entre Carmen Enid Acevedo y Carmen Vega Fournier (nominada al cargo de Contralora), se disfraza de caballeroso adulador, pero en realidad reparte la pulla venenosa. Rivera Schatz se traga las ideas emancipadoras (ética, decencia, lucha contra la corrupción) para luego defecarlas convertidas en caricaturas inofensivas, listas para el consumo partidista. Thomas Rivera Schtaz, presidente del Senado en el 2009. Rivera Schatz escribe como quien quiere elogiar la honestidad intelectual de Acevedo, pero lo hace justo después de que la periodista entrevistara a la Contralora destituida por el gobierno de Jenniffer González, Yasmín Valdivieso. TRS no puede permitirse que esa entrevista se vea como legítima, por ello, dice a sus correligionarios que es mejor reírse de la periodista, aludir a su “¡bonitas!” (Bonita Radio), y con este gesto pone la entrevista en la vereda del espectáculo femenino para descalificarla. Su elogio esconde un guiño, un subrayado burlón en el que queda pillado en su propio truco. El post de Rivera Schatz usa la misma lógica que el chiste del marido que admite haber estado en la cama con otra, pero la esposa lo acusa de haber ido a jugar billar. Aquí, Rivera Schatz “dice la verdad” (que Carmen Enid encarna esas virtudes que él describe), pero en la operación discursiva la convierte en mentira. Lo que hace es neutralizar la verdad, transformarla en chiste. Rivera Schatz, maestro del performance parlamentario, en un modo histérico que aparenta escuchar y finge reconocer la falta para reforzar su dominio, es el actor que aparenta debilidad y caballerosidad mientras reafirma su lugar como Tiburón. La broma no es inocente; es la máscara con la que el poder se permite reírse de la periodista que osa hincar el diente en la corrupción. Este gesto no es un simple ataque personal, sino parte del falso despertar del político populista que se levanta antes de que suene la alarma para convencernos de que todavía hay tiempo, de que el sistema se corrige sólo con “más Carmen bonitas”, mientras la catástrofe —la corrupción sistémica— ya ocurrió. El chiste funciona como atontamiento para los suyos. Los distrae para que acepten que todo sigue igual, y que “ya es demasiado tarde” para cambios reales. Rivera Schatz no hace humor; recicla la trasnochada ideología de su partido. Se ríe con un ojo y con el otro nos recuerda que en Puerto Rico la política es stand-up de mal gusto. Se finge transparencia para reforzar la opacidad, se juega con los nombres de las Carmen para ocultar que lo que se disputa no es un cargo técnico, sino la posibilidad de que alguien audite el festín de la corrupción de su partido. Al final, el presidente senatorial es como ese marido del chiste: se le vio la costura. Y en política, cuando se huele miedo, siempre es porque alguien teme perder el banquete de la corrupción
- DOS DISCURSOS Y LA DECADENCIA DEL IMPERIO 'USA'
El enemigo ya no estaba en la ONU ni en caravanas de migrantes, sino en el consultorio, en la pastilla de acetaminofén-paracetamol, en la ciencia misma y en el saber científico. Ese es el genio oscuro del trumpismo: no necesita coherencia, sólo un enemigo. En la ONU, el extranjero. En el Tylenol, tu propio médico. Por Eliseo Colón Presidente FPS21 En la ONU, Trump jugó al populista de manual. La amenaza es externa viene de afuera. Los migrantes, globalistas, burócratas y científicos todos conspiran contra la soberanía de EEUU y su identidad nacional. El “pueblo verdadero” debe defenderse de fuerzas extranjeras. Es un esquema que recuerda a los viejos nacionalismos, sólo que ahora dramatizado en el escenario global. El presidente Trump en la sede de las Naciones Unidas en NYC, en el momento en que se detuvo la escalera eléctrica. FOTO: AP Pero su Discurso Tylenol que coincidió con el de la ONU, fue aún más revelador y mostró un verdadero salto cualitativo. Ahora, la amenaza ya no viene de fuera, sino de adentro. La amenaza son los médicos, las farmacéuticas, la ciencia, los investigadores, los académicos, las universidades. En el Discurso Tylenol , Trump destruye referencias estables y multiplica antagonismos. Con una sola frase —“el Tylenol causa autismo”— convirtió la incertidumbre científica en combustible político, destruyendo referencias estables para multiplicar antagonismos. El enemigo ya no estaba en la ONU ni en caravanas de migrantes, sino en el consultorio, en la pastilla de acetaminofén-paracetamol, en la ciencia misma y en el saber científico. Ese es el genio oscuro del trumpismo: no necesita coherencia, sólo un enemigo. En la ONU, el extranjero. En el Tylenol, tu propio médico. Siempre habrá un “ellos” que amenaza al “nosotros”. Y ese “ellos” puede estar tanto en la frontera como en tu mesita de noche, dentro de la pastilla más común; y, por qué no, en la bañera, como en la película Psicosis. Donald Trump no necesita coherencia programática. Su populismo es puro gesto formal que se basa en la capacidad de articular demandas dispersas en un antagonismo “nosotros vs. ellos” que, más allá del contenido, produce al “pueblo” como sujeto político. Y lo hace explotando el deleite perverso de la confrontación. El efecto populista es idéntico. Trump quiere producir comunidad a través de la sospecha. Y fue así como muchos interlocutores occidentales que se reían del primer Trump en la ONU esta vez estuvieron calladitos y aplaudieron. ¿Será que forman parte de la comunidad trumpiana? En la ONU, la identidad se construía en oposición a los extranjeros y las élites globales. En el Tylenol, en oposición a quienes, desde dentro, “ocultan la verdad” y “lucran con la salud del pueblo”. Si en el primer caso el antagonismo era geopolítico, en el segundo se volvió biopolítico: el cuerpo de la madre y el hijo por nacer como campo de batalla del espectáculo político. Esto revela el verdadero carácter destructor del trumpismo. No basta con dividir naciones, también divide comunidades, familias y hasta la relación entre paciente y médico. Trump convierte la incertidumbre científica en material inflamable para un populismo que se alimenta del resentimiento y la desconfianza. Si en la ONU gritaba que “sus países se van al infierno”, con el Tylenol sembraba la idea de que hasta el medicamento más cotidiano puede ser un complot contra el pueblo. Trump y el movimiento MAGA no son anomalías. Son la expresión paradigmática de la política en el capitalismo tardío. Trump no ofrece un proyecto político ni económico, sino que organiza la incertidumbre social en torno al placer que le provoca dividir a la población. En un mundo marcado por la falta de controles del capitalismo global, Trump encontró la fórmula ideal. Para él y los suyos, siempre habrá un “ellos” que amenaza al “nosotros”. De ahí el carácter destructor del trumpismo. Su MAGA no puede estabilizar al campo social y, por ello, intensifica la división, unificando bajo una identidad negativa (“ellos”, el enemigo) lo que no puede sostenerse como proyecto positivo. No importa que ese “ellos” sean los inmigrantes como intrusos que “roban trabajos”, los medios liberales como conspiradores que “mienten al pueblo”, el establishment político (Demócratas, pero también republicanos moderados) como “traidores”, los científicos, los profesores e investigadores universitarios, los médicos en los hospitales, los medicamentos, los laboratorios, los comediantes, actores y actrices, los centros de ayuda a indigentes y desamparados, las organizaciones ambientalistas y el Tylenol. En el Discurso de la ONU, los enemigos fueron migrantes y globalistas; en el Discurso Tylenol, médicos y científicos. Así opera el populismo trumpista. Para el trumpismo, siempre habrá un ‘ellos’ para sostener al ‘nosotros’.
- A RITMO DE PERREO- RESISTENCIA ENTRE BAD BUNNY Y AMAZON
El reto no es cerrar la puerta al capital —que ya está dentro—, sino usar su incontinencia para construir alternativas. No basta con boicotear ni con aplaudir: hay que transformar el exceso en grieta y la grieta en oportunidad. Esa es la verdadera economía política del perreo: convertir el ritmo del capital en ritmo de resistencia. Eliseo R. Colón Zayas Presidente PS21 La reciente alianza entre Bad Bunny y Amazon para establecer centros educativos en Puerto Rico ha provocado un debate encendido en la esfera pública. Dos amigos, colegas universitarios han comenzado una buena discusión que me da pie a reflexionar sobre el tipo de gobernanza que Benito Antonio propone para Puerto Rico. Comencemos por el diálogo entre Rafael Bernabe y Rafa Acevedo. En X, el exsenador Rafael Bernabe cuestionó la legitimidad del gesto, recordando que Amazon es una empresa conocida por abusos laborales y por su participación en contratos tecnológicos con el gobierno de Israel en plena guerra. Rafah Acevedo, en Claridad , contra-argumentó que la crítica moralizante al artista resulta insuficiente: el consumo ético nunca ha sido la solución a las contradicciones del capitalismo. Lo relevante es pensar las estructuras. Ambas posturas, aunque opuestas en tono, coinciden en un punto crucial: esta alianza no es un hecho aislado. Es la materialización de una tensión estructural entre dos lógicas. De un lado, la lógica del capitalismo de plataforma, con Amazon como actor central de la economía digital global, expandiendo sus ramificaciones desde el comercio electrónico hasta la nube, la publicidad, el streaming, los dispositivos inteligentes y la logística mundial. Del otro, la lógica del arraigo cultural y comunitario, encarnada en la figura de Bad Bunny, que intenta traducir su capital simbólico en infraestructura local para educación y cultura. Christian Fuchs, crítico de la comunicación digital, en tres importantes estudios ha descrito cómo las grandes tecnológicas despliegan programas de responsabilidad social corporativa (CSR) y filantropía como una forma de pseudofilantropía, y no buscan transformar las estructuras injustas, sino legitimarse en ellas. Donan computadoras a escuelas, construyen centros comunitarios, invierten en programas de STEM, pero todo dentro de un marco que asegura dos cosas: (1) ampliar la base de futuros consumidores y trabajadores adaptados a sus plataformas; y (2) desviar la crítica estructural hacia el reconocimiento público de sus gestos caritativos. Amazon no es excepción. Su división de filantropía financia desde programas educativos (Amazon Future Engineer) hasta donaciones en emergencias. Pero mientras reparte becas, expande su modelo de trabajo algorítmico precario, externaliza costos ecológicos y concentra cada vez más poder infraestructural. Fuchs advierte que este doble movimiento es el sello de la pseudofilantropía: se presenta como inversión social, pero en realidad integra más esferas de la vida en la lógica del capital digital. En Puerto Rico, Amazon anuncia centros educativos junto a Bad Bunny mientras inaugura su primer centro logístico en la Isla. Filantropía y expansión de mercado se entrelazan. El discurso oficial dice: “invertimos en la juventud y en el comercio local”. La lectura crítica responde: “abrimos un nuevo mercado dependiente de la plataforma”. Aquí me hago eco de Rafa Acevedo y recurro también a Slavoj Zizek, pero no al Zizek de “capitalismo cultural ” o “ capitalismo ético ” , donde lo que antes eran críticas se incorporan como nuevas líneas de mercado. Es decir: el capitalismo no solo sobrevive a las críticas, sino que las recicla como combustible. Recurro a un Zizek más recientes buscando claves para trabajar la tensión entre estas dos lógicas: la lógica del capitalismo de plataforma y la lógica del arraigo cultural y comunitario. En unas enjutas económico-filosófica publicadas en 2017 por MIT Press, Zizek explica que el capitalismo no funciona a pesar de sus excesos, sino gracias a ellos. El excedente económico, el excedente de disfrute, el excedente de saber: todos esos excedentes son el combustible que mantiene el sistema en movimiento. La filantropía de Amazon es precisamente un exceso. No corrige la explotación; la integra como plus que justifica el modelo. Es el gesto que permite a la empresa decir: “sí, acumulamos datos y precarizamos trabajo, pero miren cómo invertimos en niños y maestros”. Es un exceso que sostiene el consenso. Sin embargo, Zizek insiste en que este exceso también revela una falla estructural. El capitalismo es incontinente: no puede contenerse, no logra suturar sus contradicciones. Y es en esa imposibilidad donde surgen las oportunidades políticas . El gesto filantrópico abre un espacio que puede ser usado para lo opuesto de lo que Amazon espera: no para producir usuarios dóciles, sino para formar sujetos críticos. La pregunta entonces no es si la alianza Bad Bunny–Amazon es buena o mala en sí misma. La pregunta es cómo se puede aprovechar la falla estructural . Si los centros educativos se limitan a dar cursos de programación y robótica, terminarán siendo semilleros de capital humano para Amazon Web Services y la economía digital global. Pero si se diseñan con pedagogía crítica —como diría Paulo Freire—, podrían enseñar a los estudiantes no solo a usar la tecnología, sino a cuestionarla. Aprender a programar, sí, pero también aprender a preguntarse: ¿quién controla las plataformas?, ¿qué alternativas comunitarias existen?, ¿cómo construir software libre y cooperativo? Si los centros se quedan en la lógica de la filantropía corporativa, se convertirán en vitrinas de Amazon en la isla. Pero si incorporan participación comunitaria real —maestros, sindicatos, organizaciones locales— podrían transformarse en instituciones de contrahegemonía, donde la juventud puertorriqueña aprenda a apropiarse de la tecnología para fines propios y no subordinados. El rol de Bad Bunny aquí es clave. Él es, al mismo tiempo, un icono global del entretenimiento —que negocia con Amazon Prime Video y con gigantes de la industria— y un portavoz cultural de lo local, que insiste: “no me quiero ir de aquí” . Esa ambivalencia lo convierte en figura bisagra: puede ser la puerta de entrada de Amazon a Puerto Rico o el catalizador de un proyecto de autonomía cultural. Zizek diría que ahí está el verdadero dilema: no podemos quedarnos en el gesto moral de “condenar” o “celebrar”. Hay que asumir la contradicción (me parece que es lo que Rafa Acevedo quiere decir), empujarla hasta sus límites y ver si puede invertirse. El perreo, como sugirió Acevedo, es economía política: no solo ritmo y goce, sino también campo de lucha donde se negocia hegemonía y resistencia. Amazon llega a Puerto Rico con su red de plataformas —venta online, AWS, logística, streaming, dispositivos, publicidad— y con un envoltorio filantrópico. Bad Bunny propone centros educativos que podrían ser trampolines de futuro o vitrinas corporativas. La pseudofilantropía de Amazon es real. No es altruismo, es estrategia de legitimación. Pero como advierte Zizek, ese exceso que el capital no logra contener abre una posibilidad. Si la comunidad puertorriqueña logra apropiarse de los recursos, decidir el currículo, exigir transparencia, e introducir pedagogía crítica, entonces la alianza podría ser resignificada. El reto no es cerrar la puerta al capital —que ya está dentro—, sino usar su incontinencia para construir alternativas. No basta con boicotear ni con aplaudir: hay que transformar el exceso en grieta y la grieta en oportunidad. Esa es la verdadera economía política del perreo: convertir el ritmo del capital en ritmo de resistencia.
- DESCONFIANZA EN UPR Y EL ALGORITMO DE SU PRESIDENTA
Eliseo R. Colón Zayas Presidente FPS21 La presidenta de la UPR redujo a los rectores del sistema universitario a fichas de lealtad con su frase mágica: “son de confianza del presidente” . Con eso borró de un plumazo lo que establece el Artículo 19 del Reglamento General de la UPR, donde se indica que los rectores son nombrados por la Junta de Gobierno tras procesos de consulta y cuya remoción debe justificarse, sino que redujo a los rectores a simples fichas de lealtad, despojándolos de su legitimidad académica. Mostró lo que para ella significa liderar la universidad: mandar como si estuviera al frente de un feudo administrativo . No es casualidad. Su único trasfondo local fue en las universidades privadas de quita y pon, como la Atlantic University en Guaynabo City. Y ahora, como si se tratara de una abogada con ChatGPT inventando sentencias, se inventa que la UPR funciona con algoritmos: das la orden, ejecutas la secuencia y los rectores desaparecen. Su formación en ciberseguridad y programitas como RING Puerto Rico y Bridge in Cybersecurity Education parecen haberla convencido de que la universidad se corre como un software. La Universidad de Puerto Rico está atrapada en la paradoja de una Junta de Gobierno llena de currículos brillantes —historiadores, científicos, ingenieros, médicos, economistas, abogados— pero sin un relato común que articule un proyecto de universidad nacional. Lo que prima es la lógica de la eficiencia y la productividad: publicar, atraer fondos, sostener acreditaciones. La universidad se convierte así en fábrica de diplomas y mosaico de microproyectos desconectados, más preocupada por sobrevivir financieramente que por pensarse como motor cultural y crítico del país. No es que la universidad se haya vuelto irrelevante. ¡Ojalá fuera tan simple! Es que el mercado se la está comiendo viva como si fuera un combo barato de fast food. A la UPR la han deshuesado con bisturí neoliberal: la esencia intelectual y comunitaria la tiraron al zafacón y lo que queda es un cascarón gestionado con planillas de Excel. Y claro, Puerto Rico siempre va un paso más allá: aquí no basta con la globalización devorando universidades, tenemos también a la Junta de Control Fiscal afilando cuchillos. Resultado: profesores despedidos, edificios cayéndose a cantazos y una vida académica precarizada que da pena… salvo para quienes confunden austeridad con administración “eficiente”. En ese contexto, la llegada de Zayira Jordán Conde no anuncia renovación, sino alineación. Su gestión, vendida como creativa e innovadora, se muestra más como ejecutiva operativa: política-administrativa, tecnocrática, retórica y reactiva. Su nombramiento, marcado por intervención política y sin respaldo amplio de la comunidad universitaria, refuerza la tendencia a centralizar decisiones y reducir la autonomía. Con el discurso de la “confianza”, Jordán Conde trata a los rectores como piezas de libre remoción y a la UPR como un tablero de control donde basta ejecutar instrucciones.
- LA DEFENSA DEL PERIODISMO EN PR ES ¡AHORA!
Por Carmen Enid Acevedo Bonita Radio La noticia de despidos en los medios tradicionales no es nueva. Es un refrito que hay que publicar pero con el contexto. Hace rato que los medios de comunicación tradicionales desplazan a los periodistas para colocar a abogados/políticos derrotados et al, a presentar noticias y a entrevistar con la agenda cargada a favor de los partidos políticos que han gobernado el país. A favor del poder de quien todavía se anuncia. La ocupa del espacio mediático se dio además de otra forma. A finales de los 90, el PNP lo haría descaradamente llevando a sus huestes a los departamentos de noticias con el beneplácito de los gerentes. Allí colocarían a los productores y editores del Partido. La noticia se cubriría desde esa óptica y las entrevistas y coberturas de conferencias serían amables y cargándole las maletas al poder. En eso cayeron viejos y nuevos periodistas. Lo hicieron en radio, en TV y en prensa escrita. Privilegiaron a los 'personalities' y volaron a los periodistas preguntones e incisivos. Denominador común abogados politiqueros que incluso hablan del 'negocio' de la política partidista. En el 2019 el país lo vio retratado en las páginas del TelegramChat. Los programas serían de juegos haciendo creer que son noticia y viceversa. Batearían de jonrón pero en contra del país, desinformándolo, gritándole para que no los dejaran sin el guiso. Unos PNPs ahora, otros Populares después. Desde allá, la alianza violeta se afianzó y nos trajo hasta aquí. El escenario no está exento de aquellos que querían destronar al bi partidismo. Más reciente, tras dejar la ONG que criticó primero y que luego fue a manosear, esa que dijo que venía a romper la política tradicional se sentó a preguntar sin fondo. Rehabilitando al poder legislativo, a los jefes de agencia y a otros, para seguir desinformando a aquéllos que no distinguen la digna de la mandinga. Con el pecho apretao casi sacándolo del empaque porque “se vale to” para poder vender propaganda a favor de los partidos. Atrás quedó el compromiso con el país…se privilegia el billete que llena la cuenta. El último en perder su empleo está semana en TV fue el colega Arnaldo Rojas, un periodista incisivo, de buen talante y pregunta profunda. En GFR han mermado la plantilla y a los que no quieren ver en La Fortaleza los han condenado a la supervisión. En radio las emisoras sacaron a los periodistas para poner a los que juegan, a los Brother del Chat y a abogados que incluso juegan gulf y le mienten al Tribunal. En el canal dejaron a los amables. A la que ronca de coqueteo porque es su activo. Sacaron a quien pregunta sin agenda pero con enjundia, al que lleva el pie firme en que el país tiene derecho a saber. Como “el billete” se está acabando en gobierno y la gente los va leyendo poco a poco y se desconecta de la programación, los analistos también se han ido moviendo a la red. Acá hacen lo mismo. Cargan maletas, critican a los que creen en ocupar los espacios políticos partidistas y se hacen de un culto a su persona. Repitiendo la fórmula narcisa de la pantalla grande. Replicando el daño. El otro día una colega me dijo que cuando organicé Bonita Radio hace 14 años “pensamos que estabas loca”. En aquél momento pensaba que era lo lógico moverse a lo que la internet proponía el mercado como empuje natural. Los medios que conocimos en la Escuela de Comunicación de la IUPI se diluían y no podíamos quedarnos de brazos cruzados si queríamos hacer periodismo. Los partidos de mayoría perdían votos y trataban de que el “qui pro quo” con los medios fuera la pauta y la noticia sobre por dónde va el país, maquillada, inventada. Ahí los analistos son un valor incalculable. Se prestan. Lo hacen sin problema, como el muñeco de los siete culos. Caen sentados siempre que los patea el poder. En el 2018, Rodrigo Otero Goyco se sumó a lo que decidimos hacer diariamente. Periodismo desde la profundidad y el análisis. Con una agenda clara, el país y su gente en la mente y el corazón. El oficio al servicio de la democracia. Ante el desplazamiento, otros colegas se han propuesto a ejercer periodismo en el espacio más costo efectivo. No es fácil. Los 'analistos' vienen con el billete del partido. Con contratos en agencias que le garantiza poder pagar al “podcasters” de derecha, llanito cual muñeco de estantería. El periodismo independiente construye a fuerza de contenido, pesquisa y pregunta incisiva. A fuerza de titulares que llaman la atención porque nadie más habla de cómo la Gobernadora madruga una pesquisa periodística porque sabe que el periodismo la cogió en pifia. Porque el periodismo tiene de fondo y en el corazón al país con su desdicha y alegría. Hace rato que las organizaciones de periodistas también se rindieron a ese poder. Cuando quieran hablarlo con honestidad me invitan al panel. Mientras, Rodrigo y yo, nos quedamos haciendo periodismo en Bonita. Con virtudes y defectos, pero PERIODISMO. Cuando vayan a celebrar sus logros y a darse el palo en las galas de premios, piensen que le debemos al país la lucha por el oficio. ¡Ahora!
- MASCARILLAS, MOÑOS Y MALA MEMORIA: WANDA SE DECLARA VERÍDICA
Por Eliseo R. Colón Zayas, Presidente FPS21 En la tragicomedia judicial del año —mitad juicio federal, mitad fashion editorial— Wanda Vázquez Garced ha perfeccionado el arte de verse culpable sin parecerlo. Entre mascarillas de autoridad, moños de inocencia y una memoria convenientemente selectiva, la exgobernadora ha logrado convertir la admisión de un delito en una oda a la veridicción semiótica tropical: todo fue culpa de otros, su único pecado fue confiar... y combinar bien sus outfits. Wanda Vázquez el día de su sentencia. Foto: Yadiel Pérez En un espectáculo que combina drama, alta costura y manejo escénico tan poderoso como una pasarela de Milán tropical, Wanda Vázquez Garced ha estrenado el título de que terminó siendo la primera exgobernadora de Puerto Rico en declararse culpable de un delito. Se convirtió en la primera en ser convicta. Lo hizo este miércoles 27 de agosto en la sala 4 del Tribunal Federal de Hato Rey, con una performance que bien podría titularse Verdad, estilo y supervivencia política . Lo notable no es sólo el contenido, sino la curaduría de esta performance pública . Durante la pandemia, Wanda dominó la narrativa de la supervivencia estatal: mascarilla impecable, discurso higienizante, retórica del deber. Sin embargo, esa mascarilla no protegía solo contra el COVID19, sino del escrutinio. Cuando por fin salió del salón judicial, lo hizo ataviada con un traje azul marino recio, casi ceremonial, como si desfilara en el salón de espejos de La Fortaleza —el epicentro de poder convertido en escenario de simulación y distorsión. El verdadero acto de magia fue convertir la veridicción (ese juego semiótico entre lo verdadero, falso, fingido, simulado) en una marca registrada. El cuadrado semiótico giró hacia el encubrimiento estético, donde lo que parece verosímil basta para invalidar la verdad. Vestida impecablemente —quizás otro guiño a la veridicción, esa capacidad de actuar verdad sin decirla— Vázquez respondió, más elegante que sumisa, a la jueza Silvia L. Carreño Coll: “Culpable”, sin adornos ni “sí, su señoría” poéticos. Y así, lo fingido se convirtió en lo verdadero, lo simulado se camufló de reconciliación, y la mitad de la pista de baile fue un tribunal federal. Nada de conspiraciones, fraudes electrónicos ni bochornos públicos: solo una promesa de donativo de un extranjero, que, curiosamente, nunca llegó. ¡Qué conveniente! Y hablando de conveniencias, el discurso posdefensa fue memorable: “Yo no cogí ni un solo centavo”, declaró con convicción, mientras sustituía el moño del encubrimiento por una servilleta, quizá para secar alguna emoción previamente calculada. La frase estrella, esa joya de delegación emocional, fue: “Confié en unas personas que estaban alrededor mío…” Él blush de la falla operativa colectiva quedó capitalizado como sacrificio dramático. Claro, mientras ella construía el relato de la buena gobernanta arrastrada por ayudantes distraídos, el calendario judicial ya le tiene cerrado el casting para la audiencia de sentencia el 15 de octubre, donde podría recibir de seis meses hasta un año tras las rejas. Aunque, cabe reconocer, tiene el guion preparado para una salida en probatoria. Y qué decir de la ironía suprema: la máscara de la culpa confinada, como si se tratara de un mero tropiezo en la campaña, y no de un guion completo de corrupción. La audiencia fue como un remake light: eliminado el soborno a gran escala, gruesos montos fantasmas y la sensación de impunidad intacta. En lugar de eso, fue una promesa de donativo que nunca llegó, convertida en un eco legal suave, como si la culpa hablara desde otra habitación. La exgobernadora, exfiscal, abogada y protagonista de nuestro salón de espejos institucionales, se despide de su espectáculo político-date con un argumento poco creíble, pero con estética impecable: “Eso no tiene que ver con gobierno ni corrupción; fue solo campaña, primarias”, dijo; y por supuesto, nunca mencionó la palabra “soborno”. En resumen, el formato es claro: se condensa lo criminal en lo anecdótico, se purifica la culpa con ironía escénica y se convierte lo menos grave en excepción de redención. Se deconstruye el relato de corrupción mientras se edita con filtros de veridicción. En el país del simulacro, Wanda ha sido, sin duda, la estrella de su propia serie legal—actuando como si nada pasó, mientras la realidad caía sobre su nombre. Este episodio no solo marca un hito legal: es una exhibición de cómo la veridicción —esa existencia de verdad simulada— puede eclipsar los hechos. Wanda Vázquez no solo se declaró culpable; se declaró plausible. Lo planteado aquí es una invitación a repensar: en tiempos donde el estilo devora al contenido, ¿cuál es el precio real de nuestra credibilidad? En el ir y venir de mascarillas, vestuarios políticos y discursos adustos, la verdad no es necesariamente lo que importa: importa lo que se percibe. Y en ese universo del espectáculo político, Wanda fue impecablemente verídica. Porque aquí ya no importa lo que fue, ni lo que hizo; importa lo que pareció hacer. Y en ese espejo —noblemente iluminado— ella sigue reflejando, estilizando y sobreviviendo al juego del cuadrado de la veridicción semiótica.
- VERSIÓN ORDEN SOBRE LA PARGUERA DE PASADA ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS NATURALES NO INCLUÍA ARCHIVO DE INVESTIGACIONES
Quedó pendiente la entrega de un informe de la firma Estudios Técnicos que fue contratada para hacer el Plan de Manejo Basado en Ecosistemas de la Reserva de La Parguera Por Carmen Enid Acevedo Bonita Radio El borrador de Orden Administrativa (OA) Para Establecer el Cobro de Derechos para el Uso de Terrenos y Aguas de Dominio Público Marítimo Terrestre en La Parguera en el Municipio de Lajas, que se movió en el escritorio de la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Anaís Rodríguez Vega y del interino, Roberto Méndez Martínez, entre el 10 y el 21 de diciembre, nunca incluyó un inciso que archiva querellas pendientes ante la agencia experta como en efecto ocurrió en la que entró en vigor el noveno día de la administración de Jenniffer González Colón . Primera y últimas dos páginas del borrador de Orden de diciembre 2024. A la controversia suscitada por la primera gestión de un secretario designado del gobierno actual del Partido Nuevo Progresista (PNP), Waldemar Quiles Pérez, al firmar la OA 2025-01 que archiva querellas ambientales contra los suegros de la Gobernadora - José del C. Vargas e Irma Llavona - se añade otro elemento. Un documento en formato PDF y sin proyectar como final, quedó en el historial de correos electrónicos en que participaron por lo menos cuatro personas entre la Oficina de la Secretaria y la División Legal de la agencia que para diciembre regentaba el fiscal Rafael González. Una copia del documento que alega la Gobernadora fue encontrado por Quiles Pérez cuando llegó el jueves a la agencia, fue obtenido por Bonita Radio y no incluye el último "por cuanto" que si está en la firmada por el Designado y que lee: "Se ordena a la Oficina de Examinadores y Jueces Administrativos el archivo de los casos relacionados a los asuntos establecidos en la presente Orden Administrativos (sic) por convertirse en académicos". Desde el pasado viernes se baraja públicamente que Méndez Martínez, tuvo ante si un borrador de orden que nunca firmó y que dejó en el escritorio de Rodríguez Vega ante su llegada de licencia por maternidad a principios de diciembre. El borrador de orden que quedó en la administración de Pedro Pierluisi bajo la secretaria de Méndez Martínez y Rodríguez Vega tiene 15 párrafos. La que firmó el jueves Quiles Pérez y a dos horas de su designación, tiene 27, incluido el último "por cuanto" que tiene el efecto de archivar las querellas contra Vargas y Llavona, suegros de la Gobernadora, radicada por vigilantes de la agencia en junio del 2023 e investigada por la examinadora María V Ortega Ramírez. Fotografía de la ampliación caseta 27 de los suegros de la Gobernadora en medio del mangle. Primera y última página de la OA 2025-01 impulsada por la administración de la gobernadora, González Colón. La Gobernadora insistió ayer en la versión de que Quiles Pérez encontró la orden "escrita" en el DRNA y la firmó. "No fue por instrucciones mías pero le agradezco que lo haya hecho", dijo González Colón, quien estuvo 48 horas para montar una conferencia de prensa con los nombramientos que iba a hacer el viernes y los canceló ante la controversia que creó la primera orden administrativa de su gobierno y que afecta directamente a su familia política. La querella en el DRNA contra los esposos Vargas-LLavona se dio bajo la sospecha de que cortaron mangle rojo y negro y por construcción sin permisos del DRNA, en el predio de una caseta que tienen allí desde el 2017 y que está enclavada en el bien de dominio público zona marítimo terrestre en el Paseo Los Guayacanes de la Reserva de La Parguera. La orden de la actual administración de González Colón incluye casi todo el lenguaje del borrador anterior con algunos cambios sobre los términos de notificación y el texto añadido que ordena el archivo de las querellas. De otra parte, correos electrónicos en poder de Bonita Radio dan cuenta que el jefe de la División Legal del DRNA, Rafael González, recibió la encomienda de Rodríguez Vega de analizar el borrador de orden, que se asegura fue llevada a la agencia por un tercero del grupo de trabajo de González Colón. En el intercambio de correos surge que la agencia tiene un contrato desde agosto del 2024 con la firma Estudios Técnicos para realizar un Plan de Manejo Basado en Ecosistemas de la Reserva de La Parguera Según lo define la Agencia de Protección Ambienatl (EPA, por sus siglas en ingles), un plan de gestión basada en los ecosistemas (GBE) "es un marco de gestión de las actividades humanas para proteger y mejorar la salud de los ecosistemas. Los planes de gestión ecosistémica tienen en cuenta las complejas interacciones entre los sistemas sociales y ecológicos y el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente, la sociedad y la economía. Los planes de gestión ambiental basada en los ecosistemas se elaboran con un enfoque local, centrándose en un lugar concreto y en su problemática ambiental específica". Entretanto, el 13 de diciembre le fue reenviada a la abogada principal de la agencia, Mildred Sotomayor Bourbon, por el propio González para su revisión y comentario. El 19 de diciembre a eso de las 4PM, Rodríguez Vega recibió un correo electrónico de Sotomayor Bourbon en el que detalla que el borrador de orden carece de puntualidad sobre la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme en cuanto al alcance de una orden administrativa de la agencia. Además, cita los precedentes de intentos de cambiar "el destino" de la Reserva de la Parguera y las posiciones del DRNA en contra por entender que eran contrarios al Reglamento 4860 de 1992, que precisamente atiende "el aprovechamiento, vigilancia, conservación y administración de las aguas territoriales, los terrenos sumergidos bajo estas y la zona marítimo terrestre". Ayer, González Colón llamó por su nombre a Sotomayor Bourbon como la única persona que alegó se opuso a la Orden Administrativa implicando que fue un pedido político de la secretaria, Rodríguez Vega. A las 8AM en Noticias con café por YouTube Live discutimos esta investigación y traemos más información y análisis.
- VODEVIL DE PODER EL GOBIERNO DE JENNIFFER GONZÁLEZ
Cuando el membrete se convierte en garrote: la Procuradora contra el Fotoperiodista Eliseo R. Colón Zayas Presdente FPS21 No, no estamos en una pieza de teatro barato. La carta de Astrid Piñeiro Vázquez, procuradora, al fotoperiodista Juan Acosta, es la representación barroca del patriarcado con traje y pulso institucional que cerró la semana del 17 al 22 de agosto. Fue semana donde el poder no ha dialogado, ha amenazado con palabras convertidas en arma de disciplinamiento, en línea con el libreto colonial de autoridad viril, aunque se vista de falda. La Procuradora de las Mujeres firma una carta usando el membrete como escudo y la cortesía como cuchillo. Aquel periodista que hizo una pregunta incómoda a la gobernadora, nada fuera del libre ejercicio del periodismo, fue convertido en víctima culpa: se le exigió una disculpa pública o declarar bajo juramento en 24 horas. El mecanismo es sutil, pero letal: confiesa, pide perdón y, de paso, no vuelvas a preguntar así. Este no es un ultimátum descarnado, sino una violencia elegante. Nada estalla en la sala de redacción; lo que se rompe es el umbral del escrutinio público. La pregunta legítima es refractada por una burocracia que, con voz maternal, impone silencio como si fuera cuidado. A pesar de estar firmada por una mujer, esta carta habla con el eco omnímodo del poder patriarcal. Adquiere la gramática del castigo: usted falló en preguntar; no hay espacio para la duda, solo para la sumisión. La protección solicitada no es para víctimas reales, sino para preservar la inmutabilidad de un discurso institucional que no tolera fisuras. Y mientras todo esto ocurre a golpe de membrete, la conversación se desvirtúa. Lo importante ya no es el trasfondo de la querella, ni la transparencia del proceso, sino la moralidad del vocero incómodo que ose interpelar. Desplazar el foco de análisis es el triunfo de quien teme las preguntas. En resumen, la carta es violencia. Pero es violencia vestida de gala, ministrada en letras escolares, diseñada para disciplinar sin romper platos. Porque no es necesario aplastar tazas cuando puedes gritar: arrodíllate y confiesa. Y aunque quien firma tiene ovarios, su voz es el eco del padre que no admite cuestionamientos. Cuando el Estado democrático se resquebraja, deja de ser ágora y se transforma en un vodevil de poder, protagonizado por cortesanos enloquecidos que, como los fervientes seguidores de Trump, maquillan su autoritarismo con retórica populista—y en Puerto Rico ese papel lo interpreta la gobernadora, con aplausos y juramentos públicos fingidos. La gobernadora y sus allegados encarnan esa reverencia grotesca al poder. Porque, al final, una democracia herida no es la que amenaza al periodista curador de sombras, sino aquella que se asfixia por la complicidad de quienes deberían mantenerla respirando.
- VAJILLAS VOLADORAS, VIOLENCIA GUBERNAMENTAL, TURBA PERIODÍSTICA: PROTAGONISTAS Y ESCENA DE NECROPOLÍTICA PATRIARCAL
Por Eliseo Colón Presidente FPS21 La semana arrancó con el estruendo de platos rompiéndose contra el suelo de una cocina fajardeña: una chef, harta de los apagones de LUMA —empresa de moda en el odio colectivo— se desboca, grita “¡Esto no es justo, pueblo de Puerto Rico!”, y lanza vajilla al piso como un acto simbólico (y literal) de resistencia. Es la primera escena de esta tragicomedia necropolítica: una mujer criada a la sombra del bipartidismo, que ha votado por quienes ahora la ponen a oscuras, decidiendo darle un saludo físico a la cocina antes que más silencio neoliberal. A este acto inaugural le siguió el clásico espectáculo de madre e hija esposadas, “protagonistas” de una novela de crimen que ni Netflix se atrevería a producir. Los medios, siempre dispuestos a convertir preguntas en lapidaciones, convirtieron los micrófonos en antorchas inquisitoriales. El periodismo pasa de informar a entretenerse con la exposición pública del daño. Gobernadora, Jenniffer González Colón Foto: Juan Costa Luego, la senadora ultracatólica, gran sermoneadora de la moral femenina —que culpa a las mujeres de sus propias desgracias—, se ve acorralada por una querella de maltrato contra su actual compañero. Ironías políticas del destino: esta vez ella no sermonea, se encalla en su prédica. Y su exesposo, cual narrador omnisciente, sale al ruedo a “aclarar” lo que ni el Estado ni ella pueden explicar sin hacer agua. Y como acto final, la gobernadora —muy seria ella— abandona toda compostura institucional en una conferencia de prensa para desatar una andanada verbal contra un periodista que le osa preguntar por la filtración. El poder no dialoga: amenaza. Esa palabra convertida en arma de disciplinamiento, tan en línea con el libreto colonial de autoridad viril, aunque se vista de falda. Lo que debía ser un espacio de rendición de cuentas se volvió un ring, con el poder mostrando los dientes y recordando que aquí la palabra del Estado no informa: intimida. Pero lo verdaderamente sustancial no está en los chismes o en los gritos, sino en lo que subyace: esas performances de feminidad violenta —a veces reaccionaria, otras, desesperada— no brotan del vacío. Son síntomas del patriarcado criollo, del machismo heredado de la cultura de plantación. De la cultura del bichote en los caseríos, de la normalización del alcoholismo masculino como tabla de socialidad, hasta el comportamiento de esos legisladores hombres en el Capitolio, empeñados en exhibir su poder macharrán tumbando voces y justificando silencios. Las mujeres, entonces, quedan atrapadas en el espejo del deseo ajeno, obligadas a desempeñar papeles: santas, brujas, víctimas o verdugos, pero nunca sujetas plenas. El hilo que atraviesa toda la semana es la violencia —no solo física, sino simbólica, institucional—. El periodismo turba, la senadora víctima de su propia moral, la gobernadora caricatura autoritaria, y la chef, explosiva voz que lanza platos como si fueran proyectiles de dignidad. Todas actúan —o reaccionan— en un guion patriarcal que condenan y al mismo tiempo perpetúan. En esta república del espectáculo necropolítico, nadie escapa del libreto. Aquí las cosas no mejoran: se escenifican. Y lo que importa no es quién tiene la razón, sino quién logra generar escándalo con más estilo… y más vajilla rota.
- ASUNCIÓN SEGÚN JGO: DE LA ANUNCIACIÓN DEL CARGO A LA ASCENCIÓN DEL SELFIE Y EL TRABAJO PARA CONTRATISTAS Y ASESORES
Por Eliseo R. Colón Zayas Presidente Fundación Periodismo Siglo 21 El 15 de agosto cayó este año como suelen caer los días grandes de calendario: con procesión, incienso y solemnidad. No, perdón, aconteció con anunció de huracán - ¡Erin, Erin!. Por ello, en vez de vírgenes asumiéndose a los cielos, tuvimos nombramientos ascendiendo a los cargos, cual santos de yeso subidos a un altar improvisado en La Fortaleza. Y yo que pensaba que la Asunción era solo cosa de parroquias… ¡ilusos de nosotros! El santoral político también celebra su propia liturgia. 'Selfie' de la Gobernadora con el secretario de Estado de Estados Unidos, el republicano, Marco Rubio. (Foto: Del FB de Jenniffer González) De hecho, nuestra gobernadora —que se precia de ser muy capillita— bien podría haber hilado el relato bíblico con su calendario partidista: primero la Anunciación de sus intenciones, hecha con fanfarria y titulares; luego la Asunción de sus elegidos a los cielos de la nómina pública; y finalmente la Ascensión de cada uno de ellos, elevados a los cargos sin tocar jamás la realidad del trabajo. Un tríptico mariano traducido a clave política, digno de cualquier sermón con coro y órgano. Ese día, como si se tratara de una misa mayor en honor a la Asunción de la Virgen María, la gobernadora Jenniffer González sacó de su manga una ristra de nombramientos. Los noticieros se llenaron de nombres propios y cargos pomposos: comisionados, directores, juntas, superintendentes. Y mientras en las cada vez menos iglesias se rezaba el credo mariano, en el palacio de gobierno se rezaba el credo partidista: “Creo en el nombramiento, aunque no en la experiencia; creo en el selfie con sonrisa, aunque no en la capacidad técnica; creo en los asesores, que harán el milagro de trabajar por el ungido.” Tome usted al flamante superintendente de la Policía, Joseph González. Nadie niega su pedigrí federal. Ex-FBI, hombre de traje bien planchado y mirada de foto oficial. Todo en él grita “profesionalismo”. Pero no se confunda: su ascensión no fue menos política que la de cualquier exsenadora reciclada en una oficina comunitaria. Porque en la misa de la política, incluso los técnicos son oficiantes del rito partidista. Su nombramiento tranquiliza a Washington más que a la esquina de Santurce, y ese ya es mérito suficiente para canonizarlo en el santoral de la gobernadora. Pasemos al otro milagro del día: PRIDCO resucitado con Roberto Lefranc Fortuño, hombre de experiencia más política que industrial. ¿Y qué importa? Allí, aterriza el señor Lefranc Fortuño, cuya experiencia industrial rivaliza, por supuesto, con la de cualquier ingeniero en nómina de General Motors… es decir, ninguna. Pero tranquilos, porque la varita mágica del político hace milagros: basta con ponerlo en la silla, y la industria florecerá como por decreto como quien planifica una boda. Y cuando alguien pregunte por detalles técnicos, permisos, evaluaciones de mercado, el nuevo director, excabildero de la estadidad, no se inmutará: para eso están tras bastidores los asesores, esa raza mística de consultores, exfuncionarios y cuñados iluminados que, a golpe de factura, redactan el plan de desarrollo económico mientras el director posa para la cámara. Lo mismo ocurre con la exsenadora Karen Riquelme en ODSEC: bastará con contratar a consultores que repitan mantras rimbombantes de “empoderamiento” y “resiliencia” como letanías neoliberales, y asunto resuelto. ¡Ay, qué decir de la pobre ODSEC, entregada a las manos de Riquelme, que de seguro confunde desarrollo comunitario con repartir banderitas en una caravana política? No importa: también habrá asesores que redacten proyectos con las mismas palabras rimbombantes —empoderamiento, resiliencia, a la que añaden, sostenibilidad, como para colgárselas en medallas en conferencias que nadie lee. La Junta de la AAA (Javier Bayón Torres y Rafael E. López Soler) y la de la UPR (Julio A. Cabral Corrada) tampoco se quedan atrás. Allí tenemos a dos abogados en la AAA y a un financiero en la UPR que, si bien saben firmar resoluciones y posar con toga académica, de agua y de universidad entienden tanto como este servidor de mecánica cuántica (y no es que yo sepa mucho de mecánica cuántica, pero al menos he hojeado un librito de divulgación). Lo suyo será contratar expertos que les traduzcan el argot técnico mientras ellos hacen lo verdaderamente importante: levantar la mano en votación y, lo más importante de todo, seguir instrucciones del partido. Porque he aquí la verdad que todos saben, pero nadie dice en el micrófono oficial: en Puerto Rico los llamados "nombramientos técnicos" son tan políticos como el más descarado premio de consolación. El abogado puesto en la Comisión de Derechos Civiles, Andrés Córdova Phelps, aunque tenga libros y discursos donde define el concepto de verdad con gran conservadurismo jurídico y político, está allí no por su defensa apasionada de las libertades ya que para él la verdad no representa la justicia sino la estabilidad social, sino porque su voz, amplificada en la prensa, conviene al régimen. La Comisionada de Seguros, Suzette Del Valle Lecároz aunque conozca los entresijos del mercado, debe su silla menos a su erudición que a la bendición divina del partido que gobierna. Y no me malinterprete, lector paciente (o impaciente, que ya debe estar buscando café mientras lee estas digresiones): no niego que algunos tienen talento. Lo que digo es que ese talento es irrelevante. Porque, al final, el sistema está diseñado para que gobierne la política —esa vieja ramera— y que el trabajo real lo hagan los asesores, como frailes escribanos, ocultos tras bambalinas. Al final, el 15 de agosto quedará inscrito no sólo como Día de la Asunción, sino también como día de la Gran Ascensión Partidista: cuando políticos, exsenadores, exfuncionarios y tecnócratas medio reciclados suben a sus puestos por la gracia del poder, mientras los verdaderos trabajadores del gobierno —los asesores— permanecen invisibles, como ángeles custodios que hacen todo y no salen en la foto. Y yo, que soy un pobre observador de este teatro, me permito una digresión: ¡qué gran semejanza hay entre la Virgen subiendo al cielo sin tocar el suelo y el político que asciende a un cargo sin tocar nunca la realidad del trabajo! Ambos se elevan, ambos son aplaudidos, y ambos dependen de la fe tonta de sus seguidores.
- UPR: INSTANTÁNEA, CERTIFICADO MICROONDAS, PENSAMIENTO CRÍTICO DRIVE-THRU Y CEREBROS EN PAUSA
Por Eliseo Colón Presidente FPS21 La presidenta Zayira Jordán dio el miércoles 13 de agosto la bienvenida al nuevo año académico de la Universidad de Puerto Rico con un mensaje cargado de dulzura institucional y frases prefabricadas que harían ponerse colorao a cualquier redactor de Hallmark. Dice creer “profundamente” en los estudiantes, en sus luchas, en sus ojos, en sus cargas invisibles… y hasta en sus esperanzas. Todo muy tierno. Pero tras la retórica melosa, lo que realmente propone no es una universidad, sino un centro de formación acelerada para empleos de comida rápida, aderezado con palabrería gerencial y vacíos de contenido académico. Porque no nos engañemos: para Zayira Jordán, la universidad no es un espacio para el pensamiento crítico, la investigación, la disidencia intelectual o el cultivo del saber. Es un campo de entrenamiento para producir mano de obra dócil, útil y —sobre todo— barata. Su proyecto se resume en dos obsesiones: eficiencia operativa y certificados cortos no conducentes a grado . Es decir, la universidad como un Instituto de Belleza Neocolonial , en el que te alisan la conciencia, te pintan de emprendedor y te certifican en resiliencia emocional ante la precariedad. Nada de eso de “saberes inútiles”, como la literatura, la filosofía, la teoría crítica o las ciencias puras. ¿Para qué queremos pensar si podemos rendirnos al mercado? ¿Para qué cuestionar si podemos armonizar? En el modelo Zayira Jordán, pensar demasiado podría costarte el semestre. La verdadera excelencia es ser obediente, ágil, y rentable. Su visión gerencial, más propia de una cadena de franquicias de comida express que de una universidad pública, responde perfectamente a los mandatos del peor neoliberalismo colonial. Un sistema que nos quiere productivos, pero no pensantes; certificados, pero no educados; adaptables, pero no incómodos. Y todo esto con la bendición de la Junta de Control Fiscal y en perfecta consonancia con el evangelio del capital humano que dictan los arquitectos de la austeridad. Zayira Jordán ni siquiera propone una universidad para producir think tanks neoliberales con aspiraciones de hegemonía cultural. ¡No! Lo que Zayira Jordán presenta ni siquiera servirá para alimentar el próximo Heritage Foundation del Caribe. Su modelo no da para formar élites, sino apenas reponedores de góndolas de supermercado con diploma. En otras palabras: una universidad tan vaciada de contenido que no moleste al amo, tan dócil que ni siquiera se atreva a llamarse “pública” sin pedir perdón primero. Así que bienvenidos, estudiantes, a su nuevo hogar: una universidad sin investigación, sin pensamiento crítico, sin autonomía. Un campus con más saberes PowerPoint que pensamiento, más métricas que humanidad, más austeridad que sueños. Y recuerden: esta es su universidad…doña Zayira Jordán tiene que cumplir y entregar los Key Performance Indicators del próximo informe trimestral.
- DE SELFIES, CANDELABROS HUMANOS Y CUMPLEAÑOS: EL BARROCO POPULISTA BORICUA
Por Eliseo R. Colón Zayas ¡Hay cumpleaños!… y luego está el cumpleaños de la Gobernadora como su único plan de gobierno. Es un acontecimiento donde la política se disfraza de fiesta y la fiesta se enmascara de política. Estamos ante el carnaval neoliberal del poder, es decir, en un doble juego tan transparente que hasta uno tiene que quitarse las gafas para verlo mejor. La cita, por supuesto, no fue en cualquier salón parroquial con bizcocho de tres leches y sillas plegables. No. Esto fue en el Caribe Hilton, con invitación dorada que gritaba glamour y que, de paso, te recordaba que la entrada costaba un módico donativo de $2,500. Porque el goce ideológico nunca es gratis. Siempre hay que pagar por el privilegio de aplaudir. Desde el inicio, la escenografía se ocupó de borrar cualquier límite entre campaña y cumpleaños: pantallas LED con el logo “Jenniffer Gobernadora”, nombre monumental iluminado como si estuviéramos en Las Vegas, bailarinas aladas vestidas de oro sosteniendo candelabros humanos. Un carnaval barroco donde el exceso visual no es decoración: es el mensaje. El dorado no es un color, es un argumento donde cada selfie de la Gobernadora repite: “¡El Estado soy yo… y mi bizcocho de campaña!” Selfies, abrazos, besos en la mejilla… cada gesto calculado para transmitir cercanía, pero enmarcado en un espacio saturado de símbolos de poder. La Gobernadora al centro, siempre bañada por focos, flanqueada por aliados, y rodeada de un público que sabe que está allí para ser parte de una foto, no de un programa de gobierno. Porque aquí no se habla de política: se encarna . Y llegó el momento del bizcocho: un monumento comestible de varios pisos con el logo de campaña incrustado. El clímax del evento. El bizcocho con el logo fue el objeto imposible de alcanzar, pero siempre perseguido por los asistentes de la noche, como la tan prometida stadity . Ese trofeo dulce que nadie necesitó probar para sentir que, aunque fuera por un segundo, había tocado el centro mismo del poder… disfrazado de merengue. Entre confeti y flashes, la masa celebra no un cumpleaños, sino la ratificación de un liderazgo que se alimenta de espectáculo. Estamos ante la obscenidad suplementaria del poder, ese lado festivo y excesivo que, lejos de ocultarse, se exhibe para reforzar la autoridad. Aquí, la fiesta no acompaña a la política. La FIESTA e s la política. El acto privado se transforma en evento público, en demostración de fuerza, en feria electoral con barra libre de afecto. En el fondo, la noche no celebraba los 49 años de vida de la Gobernadora de la Generación X, sino la eternidad del modelo en que vivimos: uno donde la ideología se sirve con champán, el apoyo se mide en selfies y la democracia se adorna con lentejuelas doradas. Un carnaval donde todos sabemos que estamos en campaña, pero hacemos como que estamos de fiestabarroca. Y así, entre música, luces y donativos, el país se va quedando sin bizcocho… pero con un montón de fotos para Facebook e Instagram.


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