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Análisis

UNA GOBERNADORA DESCONECTADA DEL PAÍS

Por Rodrigo Otero Goyco

Bonita Radio


El martes, 5 de mayo de 2026, es una fecha que quedará grabada en la memoria de los puertorriqueños que conocieron la figura de José “Piculín” Ortiz. La sorprendente y dolorosa noticia de que el “Concord Boricua” había fallecido acaparó la atención de los medios de comunicación locales e internacionales, y se convirtió en tema de conversación durante todo el día y la semana. Parecía que todo el país estaba pendiente a las publicaciones y anécdotas sobre la vida y los momentos del “gran Picu”. Excepto La Fortaleza y el gobierno de Jenniffer González.


Piculín fue un ídolo en Grecia, donde jugó en la década del 90. (Foto: Ismael Fernández)
Piculín fue un ídolo en Grecia, donde jugó en la década del 90. (Foto: Ismael Fernández)

La reacción inicial de La Fortaleza se limitó a declarar un día de duelo. Pocas horas después, tras recibir críticas, la gobernadora extendió el duelo a tres días. Esta respuesta tardía y la falta de un mensaje de condolencia en nombre del pueblo de Puerto Rico no deberían sorprendernos.


Los precedentes de González Colón sobre quién merece reconocimiento no siempre coinciden con el sentir de la mayoría de los puertorriqueños. Tan reciente como en diciembre del año pasado, la gobernadora decretó dos días de duelo por el fallecimiento de Rafael Ithier, fundador de El Gran Combo de Puerto Rico, una orquesta que por más de seis décadas ha sido embajadora de la cultura musical del país. Dos días. Las críticas no se hicieron esperar. Tres meses antes, González Colón había decretado cinco días de duelo por la muerte de Charlie Kirk, quien fue asesinado el 10 de septiembre en Orem, Utah, mientras hablaba ante una multitud en la Universidad Utah Valley. Cinco días para un hombre sin vínculo alguno con Puerto Rico, salvo compartir con la gobernadora afinidad política y su respaldo al gobierno de Donald Trump.



Sin embargo, las diferencias entre los decretos de duelo por Piculín e Ithier, en comparación con el de Kirk, no representan el peor precedente de la hoy gobernadora de Puerto Rico. En 2006, cuando era representante a la Cámara por el Partido Nuevo Progresista, González Colón rindió homenaje a Julio “Julito” Labatut Escarra, un exiliado cubano vinculado en investigaciones del FBI por su  participación en el asesinato de Carlos Muñiz Varela, joven cubano y líder del movimiento independentista en Puerto Rico, donde vivió desde su niñez. Labatut murió el 16 de agosto de 2007 en Florida, poco más de un año después del homenaje que la entonces representante le ofreció en el Capitolio. Tras su muerte, González Colón declaró: “Julito Labatut fue un luchador incansable de la liberación del pueblo cubano y de la estadidad para Puerto Rico. Hizo de nuestra Isla su segunda patria, destacándose exitosamente en el ambiente comercial, artístico, político y filantrópico”.


Esa es la historia.


Lo que ha sucedido en los últimos tres días, o mejor dicho, lo que ha dejado de suceder, es otra evidencia de la desconexión de la gobernadora con el país.

 
 
 

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