LÓGICA DOMINICAL Y OTRAS HEREJÍAS: TEATRO DE LA CRUELDAD DE JGO
- carmenenid
- 23 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por Eliseo R. Colón Zayas
Presidente Periodismo Siglo XXI
Hay que reconocerle algo a Jenniffer González. No gobierna contra la lógica; gobierna prescindiendo de toda lógica. O mejor aún, gobierna como si nunca hubiese existido la lógica. Porque lo que ella firma los domingos no son sólo leyes, son enmiendas ontológicas al pensamiento occidental.
Desde Aristóteles sabemos que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo. Pero eso era antes, en ese mundo ingenuo donde la lógica no tenía que competir con conferencias de prensa dominicales como las de la JGo. Hoy, en el Puerto Rico contemporáneo, una ley puede llamarse “de transparencia” y operar como un sofisticado dispositivo de opacidad; y un no-nacido puede ser sujeto pleno de derecho sin haber pasado todavía por el incómodo trámite de existir.
No es contradicción. Es administración avanzada del absurdo. Sí, es un teatro digno del teatro de la crueldad de Antonin Artaud, pero en clave colonial. Es un teatro de la crueldad donde el poder actúa sin actores, el público paga la entrada con derechos y la función siempre ocurre un domingo, cuando pensar está fuera de horario. Es un teatro de la crueldad montado en un país donde el Estado actúa, la lógica se desmaya en el intermedio y la ley sale a saludar al final como si nada hubiera pasado.

Del cogito ergo sum al firmo luego existo
René Descartes cometió el error de pensar que el pensamiento era condición de posibilidad del ser. Craso error. En la nueva epistemología criolla de la JGo, el principio rector es más sencillo: firmo, luego existo. Y si la firma ocurre un domingo, mejor todavía, porque el domingo es el día perfecto para suspender el pensamiento crítico y activar la obediencia simbólica.
La gobernadora parece haber descubierto algo que Gottfried Wilhelm Leibniz nunca imaginó: que este no es el mejor de los mundos posibles, sino el más conveniente de los mundos administrables. Con la JGo, la lógica no se rompe; se terceriza. Se subcontrata a la fe, a la moral selectiva, a la metafísica que habla en lenguas y a una retórica de orden que funciona igual de bien para limitar el acceso a la información pública que para convertir un embrión en ciudadano retroactivo.
San Ramón Nonato y la política del vientre abstracto
Que se invoque a San Ramón Nonato no es un exceso religioso: es coherencia simbólica. El santo que no nació de manera “normal” viene perfecto para legitimar una ley que tampoco nace de un razonamiento lógico. Todo encaja. Todo se bendice. Todo se absuelve.
El verdadero fetiche no es el feto, sino la ley misma. No importa lo que diga; importa lo que permite no decir. Mientras discutimos la sacralización del nasciturus, dejamos intacto el andamiaje que criminaliza selectivamente, desplaza responsabilidades estructurales y convierte la moral en arma jurídica.
El cuerpo de la mujer, por supuesto, queda reducido a interfaz biológica. Un simple medio de transporte ontológico. Una incubadora con obligaciones legales, pero sin agencia política. Georg Wilhelm Friedrich Hegel habló de la dialéctica del amo y el esclavo; aquí hemos perfeccionado la versión uterina: el Estado como amo moral, el cuerpo femenino como soporte logístico.
De la oveja Dolly al laboratorio moral del domingo
Desde la oveja Dolly hasta la fertilización in vitro, la ciencia lleva décadas demostrando que la vida no es una esencia metafísica sino un proceso técnico, político y social. Pero el fundamentalismo legal criollo no discute con la ciencia: la ignora con elegancia. Le pasa por el lado, firmando un domingo, como quien dice “esto no es para debatirse, es para creerse”.
El domingo cumple aquí una función crucial. No es día de descanso, es día de penitencia. Se firma para que el país se confiese el lunes, cansado, culpable y confundido. Se legisla cuando la crítica duerme y la lógica está de resaca.
Epílogo: pensar cansa, firmar no
No podemos decir que estamos ante una gobernadora antiintelectual. Eso sería demasiado simple. Estamos ante algo más sofisticado. Estamos ante una política que ha aprendido que el pensamiento lógico-racional ya no es necesario para gobernar, siempre y cuando se mantenga la liturgia del orden, la moral y la firma oportuna.
Aristóteles, Descartes, Leibniz y Hegel no están refutados: están irrelevantes. No porque estén equivocados, sino porque en Puerto Rico ya no gobierna la razón, sino el calendario litúrgico y el cálculo simbólico.
Y así, entre un domingo de transparencia penitencial y otro de fetos ciudadanos, Puerto Rico sigue avanzando hacia un modelo inédito: un Estado donde las leyes no se piensan, se consagran.
Amén.



.png)



Comentarios